Crisis sanitaria yanomami: alta mortalidad infantil por enfermedades tratables
Al menos 570 niños yanomami han fallecido en cuatro años por enfermedades como diarrea o malaria. La crisis, calificada de genocidio, se atribuye a la minería ilegal y al desmantelamiento de la sanidad durante el gobierno de Bolsonaro.
Mueren tres niños yanomami semanales por enfermedades tratables en Brasil
Al menos 570 menores yanomami han fallecido en cuatro años por dolencias como diarrea o malaria, según una investigación. La crisis, calificada de genocidio por el presidente Lula, se atribuye a la minería ilegal y al desmantelamiento de la sanidad.
Una emergencia nacional declarada
El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva ha declarado la situación como “emergencia de salud pública de importancia nacional”. Una fuerza de tarea trabajará en un plan de acción que incluye el envío inmediato de alimentos y suplementos nutricionales a la región.
Las causas de la catástrofe
Expertos señalan dos factores clave: la invasión de mineros ilegales durante décadas y el abandono de las políticas sanitarias durante el gobierno de Jair Bolsonaro (2019-2022). Los mineros contaminan los ríos con mercurio y propagan enfermedades.
La respuesta institucional y los actores
La Articulación de los Pueblos Indígenas de Brasil (APIB) y el Consejo Indigenista Misionero (CIMI) llevan años denunciando la crisis. El nuevo ministro de Justicia, Flávio Dino, anunció una investigación policial por posibles crímenes de genocidio.
Antecedentes de abandono y denuncias ignoradas
La situación “ha sido sistemáticamente denunciada y documentada por organizaciones indígenas y aliados desde al menos 2018”, según Luis Ventura del CIMI. Las quejas fueron ignoradas en la administración anterior, agravando los problemas de desnutrición y enfermedad.
Cierre: Un largo camino por delante
Los expertos piden la expulsión de los mineros ilegales y la restauración permanente de la salud y la seguridad en el territorio. Aunque ven con esperanza las promesas de Lula, advierten que los cambios no serán inmediatos y requerirán voluntad política y fondos continuados.