Asesinan a biólogo estadounidense durante su investigación de campo en Sonora
Gabriel Trujillo, estudiante de doctorado de la UC Berkeley, fue hallado muerto a tiros en Yécora, Sonora, mientras realizaba trabajo de campo. Es el tercer incidente fatal contra investigadores ambientales en México en años recientes, en un contexto de violencia que obliga a suspender proyectos científicos.
Asesinan en Sonora a biólogo de EE.UU. durante su trabajo de campo
Gabriel Trujillo, estudiante de doctorado de la Universidad de California, Berkeley, fue hallado muerto a tiros el 22 de junio. Su muerte es el tercer incidente fatal contra investigadores ambientales en México en los últimos años. El crimen ocurrió en el municipio de Yécora, en el estado de Sonora.
Búsqueda bajo amenazas
Colegas de Trujillo en Sonora y California iniciaron la búsqueda al perder contacto. Recibieron amenazas de muerte durante las pesquisas, pero continuaron hasta encontrar su cuerpo. La Fiscalía de Sonora informó que recaba pruebas para esclarecer los hechos.
La investigación interrumpida
Trujillo recolectaba muestras de Cephalanthus occidentalis, un arbusto clave para su tesis sobre la evolución de plantas leñosas. Su trabajo se enmarcaba en el Fine Lab de la UC Berkeley. Su cuerpo fue hallado a 80 km del lugar donde planeaba trabajar ese día.
Un contexto de violencia persistente
La zona de Yécora ha registrado varios episodios violentos. En septiembre de 2022, dos trabajadores de la CFE fueron asesinados y quemados en la carretera estatal. En 2019, un ataque contra la familia LeBaron, con ciudadanos estadounidenses entre las víctimas, generó un escándalo internacional.
Ciencia en territorio prohibido
Un biólogo que participó en la búsqueda, y que prefiere mantener su anonimato, señala que existen áreas en Sonora donde el trabajo científico es imposible. Rutas de tráfico de drogas, armas y personas hacen que regiones como Caborca, Sásabe o la propia Yécora sean de alto riesgo para los investigadores.
Un patrón que se repite
La inseguridad ha obligado a suspender proyectos científicos previamente. En 2009, los biólogos Arturo Caso y Sasha Carvajal-Villarreal tuvieron que abandonar Tamaulipas y su estudio sobre ocelotes debido a la violencia del crimen organizado. Caso, presidente de Predator Conservation, afirma que la situación ha empeorado.
Repercusión en la conservación
La violencia afecta directamente al conocimiento y la preservación de la flora y fauna. Los financiadores son reacios a invertir en proyectos sin garantías de conclusión. Caso relata la pérdida de 30 cámaras trampa en Tamaulipas al no poder regresar a la zona. Paradójicamente, la reducción de la caza furtiva en áreas conflictivas ha beneficiado indirectamente a especies como el jaguar.
La comunidad científica responde con cautela
El asesinato de Trujillo ha impactado a la comunidad académica. Los investigadores deben extremar las medidas de precaución en campo y, en algunos casos, notificar su presencia a grupos del crimen organizado para poder trabajar. El objetivo, según Caso, es «hacerles entender que solo generamos información para la gestión de los recursos naturales».