Comunidades de Cerro de Pasco sufren décadas de contaminación minera con graves daños a la salud
La población de Cerro de Pasco, Perú, sufre exposición crónica a metales pesados que superan miles de veces los límites seguros, causando enfermedades graves y déficits cognitivos en niños, según estudios. La inacción de autoridades y la empresa minera agrava la crisis.
Contaminación minera en Cerro de Pasco afecta la salud de la población durante décadas
Niveles de metales pesados superan cientos de veces los límites seguros en Cerro de Pasco, Perú. Comunidades llevan décadas expuestas a esta contaminación, con graves consecuencias para la salud. La empresa minera Volcan y el Gobierno peruano han hecho poco para remediar la situación.
Una ciudad en la boca del cráter
Cerro de Pasco, a más de 4.300 metros de altitud, alberga el cráter minero a cielo abierto Raúl Rojas. La ciudad fue declarada en 2022 por la ONU como una “zona de sacrificio”. La actividad extractiva ha envenenado el ambiente.
Metales que enferman
Estudios de la ONG Source International revelan contaminación persistente en agua, suelo y aire. Se detectaron concentraciones extremas de plomo, arsénico, mercurio y cadmio. Un arroyo mostró 3.200 veces más cadmio del límite permitido.
Las consecuencias en la salud
La exposición causa enfermedades crónicas y mortales, incluido cáncer. En niños, el plomo provoca dificultades de aprendizaje y desarrollo. Un estudio halló que el CI de los niños en Paragsha es 12,3 puntos menor que en una zona sin minería.
Autoridades y empresa inactivas
La acción gubernamental ha sido inconsistente y sin resultados efectivos. Volcan, propiedad mayoritaria de Glencore, acumula multas por violaciones ambientales. Ambos actores no responden a las demandas de la comunidad.
Un legado tóxico sin solución
La minería en Cerro de Pasco data del siglo XVII. El cambio a minas a cielo abierto en los años 50 intensificó el impacto ambiental. El informe de la ONU señala que la contaminación minera mata a unos 9 millones de personas al año en el mundo.
Generación condenada
La situación implica daños irreversibles en la salud y desarrollo de los niños, limitando sus oportunidades futuras. Sin planes de remediación ejecutivos, la contaminación persiste. La población exige justicia mientras convive a diario con el polvo tóxico en parques y calles.