Médico español advierte sobre los riesgos del alcohol en la salud sexual masculina
El cardiólogo Pablo García explica cómo el consumo de alcohol afecta a la función sexual masculina, distinguiendo efectos a corto y largo plazo, y ofrece pautas para un consumo más seguro y señales de alerta.
Cardiólogo extremeño explica cómo minimizar efectos del alcohol en salud sexual masculina
El consumo moderado, en torno a dos bebidas estándar, puede no tener impacto inmediato ni a largo plazo. El doctor Pablo García, cardiólogo del Hospital Don Benito-Villanueva de la Serena, detalla la relación entre alcohol, salud cardiovascular y función sexual.
Efectos a corto y largo plazo en el rendimiento
El doctor García distingue entre consecuencias inmediatas y crónicas. A corto plazo, el alcohol puede provocar deshidratación y reducir la tensión arterial, lo que dificulta alcanzar o mantener la erección. A largo plazo, el daño vascular que favorece el consumo puede derivar en disfunción eréctil.
Prácticas para un consumo más seguro
El especialista sugiere moderar las cantidades y priorizar el vino tinto sobre la cerveza. Para ocasiones donde se sobrepase lo recomendable, mantener una buena hidratación, alternando con agua, minimiza los efectos sobre la actividad sexual.
Señales de alerta para reconocer problemas
García señala que la disfunción eréctil puede ser un marcador precoz de un endotelio poco saludable y de una edad cardiovascular superior a la biológica. Otras señales son presión arterial consistentemente por encima de 130/80 mmHg y la presencia de palpitaciones o taquicardias tras la ingesta de alcohol.
El equilibrio entre vida social y salud
El cardiólogo aboga por reducir el consumo y aprovechar las alternativas sin alcohol, como la cerveza 0.0, para participar en eventos sociales. Afirma que esto trae beneficios cardiovasculares y personales, como un peso más saludable.
Consecuencias y recomendaciones finales
García recuerda que el alcohol puede afectar a la libido, la lubricación, la excitación y el orgasmo. Subraya que la embriaguez favorece conductas sexuales de riesgo y que el alcohol es una sustancia adictiva. Para personas con cardiopatías, la recomendación es restringir al máximo el consumo, llevándolo a 0.0.