Los pobres de Europa superan en esperanza de vida a los ricos de EE.UU.
Un estudio revela que la esperanza de vida de los estadounidenses más ricos es similar a la de las clases trabajadoras del norte y oeste de Europa. La tasa de mortalidad en EE.UU. es de 6,5 por 1.000, frente a 2,9 en esas regiones europeas.
Los pobres europeos viven más que los estadounidenses ricos
La tasa de mortalidad en EE.UU. fue de 6,5 por 1.000, frente a 2,9 en el norte y oeste de Europa. Un estudio en el New England Journal of Medicine con 74.000 personas revela que la esperanza de vida de los estadounidenses más ricos equivale a la de las clases trabajadoras del norte y oeste de Europa.
Brecha sanitaria entre riqueza y salud
La investigación, coordinada por Irene Papanicolas de la Universidad de Brown, muestra que la vinculación entre poder adquisitivo y esperanza de vida es universal, pero la brecha entre ricos y pobres es mayor en EE.UU. Los estadounidenses más pobres tienen las tasas de supervivencia más bajas, mientras que los ricos están peor que muchos europeos.
Comparativa por regiones europeas
El estudio dividió Europa en tres zonas. La tasa de mortalidad en Europa septentrional y occidental fue de 2,9, muy por debajo de los 6,5 de EE.UU. Incluso en Europa del Este, con 5,8, la cifra es mejor. Los ricos de EE.UU. tienen una supervivencia similar a los pobres del norte y oeste de Europa.
Infraestructura social como factor clave
Martin McKee, de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, señala que los programas de bienestar social en el norte y oeste de Europa benefician a toda la población. El estudio sugiere que la solidez de estas estructuras explica los mejores resultados, incluso para las clases trabajadoras.
Limitaciones del estudio
La investigación no incluyó factores como raza o etnia, y la división en solo cuatro grupos de riqueza podría ocultar resultados más extremos. McKee indica que el estudio probablemente subestima la magnitud del problema al no analizar al 1% más rico.
Implicaciones para Estados Unidos
Los autores creen que EE.UU. podría mejorar la esperanza de vida mirando a Europa. La mayor desigualdad de riqueza, estructuras sociales más débiles y acceso limitado a la atención sanitaria en EE.UU. afectan incluso a sus ciudadanos más ricos.