Empresaria vende buses por escasez de diésel en Bolivia
María Eugenia Montaño venderá su flota de buses nuevos debido a la crisis de combustible en Bolivia, criticando al Gobierno por falta de transparencia.
Empresaria vende buses nuevos por escasez de diésel en Bolivia
María Eugenia Montaño anuncia la venta de su flota cero kilómetros. La crisis de combustible obliga al transporte interdepartamental a reducir operaciones y despedir personal. La empresaria critica al Gobierno por ocultar la gravedad del desabastecimiento.
«Vamos a cerrar parcialmente, esto ya es una quiebra»
La empresaria María Eugenia Montaño confirmó que su compañía venderá buses nuevos en mercados como Paraguay y Panamá para cubrir deudas. «No hay solución, con dolor en el alma digo que vamos a empezar a irnos», declaró. La medida afectará a 220 empleados directos y refleja el colapso del sector por la falta de diésel.
Críticas al Gobierno
Montaño responsabilizó al Ejecutivo de Luis Arce por «ocultar la verdad» sobre el desabastecimiento: «Nos decían que el diésel estaba llegando, pero nunca nos informaron». La administradora de empresas cuestionó además «el manejo económico» del Gobierno: «Pensé que como economista sabría administrar. Me equivoqué totalmente».
Un sector al borde del colapso
El transporte interdepartamental enfrenta filas interminables en surtidores y la ausencia de créditos externos para importar combustible. «Si hasta el 27 no aprueban los créditos, el país se va a paralizar», advirtió Montaño. La empresaria comparó la crisis con «una pandemia sin virus», subrayando la falta de soluciones a corto plazo.
De la esperanza a la frustración
La escasez de diésel en Bolivia se arrastra desde 2024, con protestas recurrentes de transportistas y sectores productivos. El Gobierno priorizó el suministro para cañeros y agropecuarios, pero no logró estabilizar el mercado interno. La dependencia de importaciones y la falta de transparencia agravaron la crisis.
Un futuro incierto para el transporte
La venta de activos y los despidos marcan el inicio de un ajuste forzado en el sector. La situación, según Montaño, podría derivar en parálisis económica y social si no se destraban los créditos internacionales. El impacto en la movilidad y el empleo ya es irreversible.