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Secretario británico viaja a EE.UU. para negociar aranceles de Trump

Jonathan Reynolds buscará reducir los aranceles del 10% a bienes británicos en reuniones clave en Washington la última semana de julio.

Secretario británico viaja a EE.UU. para negociar aranceles de Trump

Secretario de Comercio británico viajará a Washington para negociar aranceles de Trump

Jonathan Reynolds buscará reducir los impuestos del 10% a bienes británicos. La visita ocurrirá la última semana de julio, coincidiendo con un encuentro entre Trump y el primer ministro Keir Starmer. El acuerdo comercial vigente desde mayo ya incluye exenciones para automóviles y aeronáutica.

«Los aranceles del 10% llegaron para quedarse»

El secretario de Comercio británico se reunirá con el representante comercial estadounidense Jamieson Greer y el secretario de Comercio Howard Lutnick. Buscará negociar rebajas a los aranceles «recíprocos» impuestos por Trump, aunque el embajador Peter Mandelson advirtió que «será difícil eliminarlos». El acuerdo actual mantiene los impuestos al acero y aluminio británicos en 25%, frente al 50% para otros países.

Obstáculos en sectores clave

Expertos como Maxime Darmet, de Allianz Trade, señalan que EE.UU. prioriza proteger su acero y aluminio. Además, exigirán mayor acceso al mercado agrícola británico a cambio de más alivios. Reynolds admitió que las reglas de fabricación estadounidenses complican las exenciones prometidas, ya que el acero de Port Talbot se importa parcialmente de India y Países Bajos.

Un acuerdo con pies de barro

El pacto comercial entre EE.UU. y el Reino Unido, firmado en mayo, redujo aranceles para automotores y aeronáutica, pero dejó pendientes rebajas en acero, aluminio y farmacéuticos. La industria británica sigue preocupada por la incertidumbre, especialmente tras el aumento general de aranceles a metales en junio.

¿Aranceles altos o mercados cerrados?

El éxito de las negociaciones dependerá de concesiones mutuas en un contexto donde EE.UU. protege su industria y el Reino Unido mantiene estándares alimentarios de la UE. Mientras, las empresas británicas esperan claridad para recuperar su segundo mayor mercado de exportación.

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