La prescripción social gana terreno en Europa como terapia no farmacológica
Un ensayo en ocho países de la UE, financiado con casi 7 millones, prueba que los médicos prescriban actividades no clínicas como paseos o visitas a museos para mejorar la salud mental y física de grupos vulnerables.
Médicos europeos prescriben naturaleza y arte para mejorar la salud
22 centros de salud en ocho países de la UE prueban la prescripción social con grupos vulnerables. Este enfoque no médico deriva a pacientes a actividades comunitarias para abordar problemas sociales que afectan su bienestar.
Un tratamiento que va más allá de la medicación
La prescripción social consiste en que los médicos receten actividades no clínicas, como paseos por el bosque, visitas a museos o participación en clubes deportivos. El objetivo es mejorar la salud mental y física abordando determinantes sociales como la soledad o problemas económicos. Los pacientes son derivados a un trabajador de enlace que diseña un plan personalizado.
Proyecto de investigación con financiación europea
Un ensayo en ocho países, incluida España, y financiado con casi 7 millones de euros por la UE, evaluará su eficacia en refugiados, migrantes, personas que viven solas y del colectivo LGTBI. El proyecto, coordinado desde el Hospital Universitario Charité de Berlín, comparará los resultados con los de la atención estándar.
El rol crucial del trabajador de enlace
La figura clave es el trabajador de enlace, que requiere inteligencia emocional y creatividad. “Se trata de cómo conseguir que alguien entre por la puerta, no sólo de señalarle la puerta”, explica el pionero Sam Everington. Un caso en Brandenburgo: una trabajadora encontró ejercicios acuáticos para una mujer con obesidad que rechazaba el tai chi, y luego la paciente se unió a un grupo de cartas.
Limitaciones y necesidad de evidencia
Los defensores reconocen el reto de demostrar concluyentemente su eficacia y de medir beneficios intangibles como la mayor confianza. Expertos advierten que no es una solución milagrosa para desigualdades estructurales, pero sí un enfoque potencialmente rentable que aprovecha recursos comunitarios existentes.
Un movimiento en expansión global
La prescripción social, pionera en el Reino Unido, se ha extendido a más de 30 países. Everington promueve su adopción global; su clínica en Londres gestiona más de 100 proyectos y recibe visitas de ministros de sanidad interesados. El objetivo final es reducir la carga de los sistemas sanitarios capacitando a las personas para que gestionen su salud.