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Sudáfrica e Irán profundizan alianza bilateral desafiando a Occidente

La relación entre Sudáfrica e Irán, valorada en 2.000 millones de dólares anuales, se expande desde apoyo histórico hasta cooperación militar y económica, desafiando intereses occidentales.

El jefe de la Fuerza de Defensa de Sudáfrica, Rudzani Maphwanya, en la Base de la Fuerza Aérea Waterkloof antes de su visita a Irán Información de autor no disponible / Información de la fuente de la imagen no disponible
El jefe de la Fuerza de Defensa de Sudáfrica, Rudzani Maphwanya, en la Base de la Fuerza Aérea Waterkloof antes de su visita a Irán Información de autor no disponible / Información de la fuente de la imagen no disponible

Sudáfrica profundiza su alianza con Irán desafiando a Occidente

La relación bilateral, valorada en 2.000 millones de dólares anuales, se ha expandido desde el apoyo histórico durante el apartheid hasta una cooperación militar y económica que desafía los intereses de EE.UU. y sus aliados, arriesgando sanciones y el aislamiento internacional.

Una alianza forjada en la lucha

Las raíces de esta controvertida relación se remontan a la lucha contra el apartheid. Tras la Revolución Islámica de 1979, el nuevo gobierno iraní impuso sanciones a Sudáfrica y brindó apoyo crucial a los movimientos de liberación, como el Congreso Nacional Africano (ANC), ofreciendo respaldo diplomático, armas, entrenamiento y refugio seguro. Cuando el ANC llegó al poder en 1994, Nelson Mandela restableció rápidamente las relaciones diplomáticas.

Expansión económica y política

En las últimas tres décadas, la alianza se ha expandido. El comercio bilateral rondaba los 2.000 millones de dólares anuales. Grandes empresas sudafricanas como MTN y Sasol mantuvieron importantes inversiones en el país persa. Políticamente, Sudáfrica ha protegido consistentemente a Irán de la presión internacional, abogando por su derecho a la tecnología nuclear y apoyando su ingreso en los BRICS en 2023.

Cooperación militar reciente

En agosto de 2025, el Jefe de la Fuerza de Defensa sudafricana, Rudzani Maphwanya, visitó Teherán y prometió una colaboración militar mejorada, declarando objetivos comunes en el apoyo a «pueblos oprimidos» y la oposición a las operaciones de Israel en Gaza. Aunque el presidente Cyril Ramaphosa desautorizó sus declaraciones, la ministra de Defensa confirmó haber aprobado el viaje.

De la solidaridad al riesgo de sanciones

La relación comenzó como un gesto de solidaridad posapartheid con una nación que apoyó la lucha de liberación. Ambas naciones se posicionan como campeones del Sur Global, oponiéndose a la hegemonía occidental y compartiendo narrativas de lucha revolucionaria contra el colonialismo y el imperialismo.

Un futuro incierto para los sudafricanos

Esta alianza arriesga el aislamiento económico y político de Sudáfrica. La tormenta de sanciones que se avecina ya está tomando fuerza, con EE.UU. investigando la política hacia Irán. Las repercusiones podrían incluir aranceles punitivos que amenazan 100.000 empleos, la reducción de ayuda vital y sanciones individuales a líderes, afectando directamente la economía y el bienestar de los ciudadanos sudafricanos.

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