Francia destituye a su tercer primer ministro en un año por crisis de deuda
El Parlamento francés derribó al gobierno de François Bayrou tras rechazar su plan de austeridad, en medio de una crisis política por la deuda pública que alcanza el 114% del PIB.
Francia destituye a su tercer primer ministro en un año por la crisis de deuda
El Parlamento francés votó 364-194 para derribar al gobierno de François Bayrou. La crisis política, desatada por el rechazo a un plan de austeridad, deja al país en funciones y paralizado. El presidente Macron debe ahora nombrar un nuevo primer ministro.
Un voto de desconfianza que tumba al gobierno
El Primer Ministro francés, François Bayrou, presentó su dimisión el 9 de septiembre de 2025 después de que su gobierno colapsara en una votación parlamentaria el día anterior. Bayrou había convocado él mismo la moción de confianza en un intento desesperado por reunir apoyo para sus medidas de austeridad, pero legisladores de todo el espectro político se unieron para rechazarlas. El presidente Emmanuel Macron se encuentra ahora ante la tarea de nombrar un sucesor.
La raíz de la inestabilidad
Esta es la tercera vez en poco más de un año que un primer ministro es destituido, una situación de bloqueo que se originó en junio de 2024. Macron apostó entonces por elecciones legislativas anticipadas para contrarrestar el ascenso de la ultraderecha, pero ningún partido obtuvo mayoría, creando un parlamento fracturado en bloques irreconciliables.
El enorme peso de la deuda
El detonante de la crisis es una desesperada lucha contra una montaña de deuda creciente. La deuda pública de Francia se ha disparado hasta el 114% del PIB, la más alta de las principales economías de la eurozona. Su déficit del año pasado fue del 5,8% del PIB, casi el doble del límite del 3% de la UE. El plan de Bayrou buscaba recortar esto con 51.000 millones de dólares en recortes de gastos y subidas de impuestos, medidas que los legisladores consideraron un castigo para los ciudadanos.
Repercusión para los mercados y los ciudadanos
La inestabilidad ya se siente. El índice CAC 40 de Francia ha caído un 3,3% en el último año, un rendimiento inferior al de otros índices europeos. Para el ciudadano, el estancamiento del gobierno en funciones significa que decisiones clave, como el presupuesto de 2026, están congeladas en un contexto de crecimiento económico lento (0,2% en el segundo trimestre de 2025) y costes crecientes.
Un parlamento ingobernable
El contexto inmediato es la parálisis política desde 2024. Las elecciones anticipadas de junio de 2024 resultaron en un parlamento sin mayoría, dividido en tres bloques principales: los centristas de Macron, los nacionalistas de Agrupación Nacional (RN) y una alianza de izquierdas. Esta fragmentación ha hecho imposible formar mayorías estables, derribando gobiernos de forma consecutiva.
Una crisis con eco europeo
La implicación es que la inestabilidad de Francia, como segunda economía de la eurozona, amenaza con estancar iniciativas de toda la UE y aviva el extremismo político. Si la deuda sigue creciendo sin control, podría forzar la emisión de «eurobonos», una medida profundamente divisiva entre los estados miembros de la Unión Europea.