Papa Francisco relata milagro de la Virgen de Luján que presenció
El Papa Francisco narró durante una audiencia general cómo presenció un milagro de la Virgen de Luján, donde un padre obtuvo la curación de su hija tras una noche de oración.
Papa Francisco relata milagro de la Virgen de Luján que presenció
El Pontífice afirmó haber sido testigo directo de un hecho extraordinario. Lo narró durante una audiencia general en el Vaticano, vinculándolo al poder de la oración.
Un testimonio de fe en medio de la epidemia
El Papa Francisco sorprendió a los fieles durante una audiencia general al contar una anécdota personal. Relató que hubo una familia obrera con una hija de nueve años con una enfermedad que los médicos no sabían qué era. Los galenos advirtieron que la niña no pasaría la noche.
La lucha de un padre por su hija
El padre, un hombre con «una fe grande», viajó 70 kilómetros hasta la Basílica de la Virgen de Luján, que ya estaba cerrada. El hombre se agarró a las rejas de la basílica y rezó toda la noche a la Virgen, luchando por la salud de su hija. A las seis de la mañana, al abrir la iglesia, entró a saludar a la Virgen.
El milagro confirmado
Al regresar al hospital, se encontró con su esposa, quien le explicó sonriendo que los médicos no tienen una explicación para la mejoría de su hija, pues «en la noche, algo extraordinario pasó». Francisco concluyó: «El hombre había obtenido la gracia de la Virgen», y enfatizó: «Esto lo he visto yo».
La Virgen de Luján, entronizada en el Vaticano
Este relato se enmarca en la entronización de la imagen de la Virgen de Luján, Patrona de Argentina, en los Jardines Vaticanos. La ceremonia contó con la presencia del cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado.
La oración como un combate
Francisco utilizó esta anécdota para hablar del poder de la oración, afirmando que «la oración es un combate y el Señor está siempre con nosotros». Añadió que cuando no se cumple una gracia, la actitud correcta es no perder la esperanza.
Un mensaje de esperanza para los fieles
El testimonio del Papa refuerza la devoción mariana y subraya la importancia de la fe persistente. Su narración de un hecho que él mismo atestiguó sirve como un ejemplo tangible de sus enseñanzas sobre la oración.