Huarachi deja la COB tras ocho años de mandato y críticas por cercanía al Gobierno
Juan Carlos Huarachi finaliza su mandato al frente de la Central Obrera Boliviana tras ocho años. Su salida, oficializada en el congreso de Cobija, estuvo marcada por abucheos y críticas a su cercanía con los gobiernos de Morales, Áñez y Arce.
Huarachi deja la COB tras ocho años de gestión y críticas
Juan Carlos Huarachi finalizó su mandato en la Central Obrera Boliviana (COB). Su salida se oficializó con la conformación del presídium del XVIII Congreso Ordinario en Cobija. Las bases criticaron su cercanía al Gobierno durante sus tres periodos.
Fin de una era en la central sindical
El secretario ejecutivo de la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB), Andrés Paye, confirmó que la instalación del presídium marca el fin de la gestión de Huarachi. Paye afirmó que el ahora exdirigente «ya no representaba a los trabajadores». La FSTMB, sector influyente, anunció tres precandidaturas para la nueva conducción.
Críticas y tensión en la despedida
La sesión final de Huarachi estuvo marcada por abucheos y tensiones. Delegados divididos impidieron por momentos que concluyera su discurso. El informe fue aprobado a mano alzada por sus seguidores. Huarachi abandonó el coliseo entre empujones y objetos lanzados desde las graderías.
Ocho años de mandato y desgaste
Huarachi, exminero de Huanuni, fue elegido en 2018. Su mandato debía durar dos años con posibilidad de una reelección, pero se mantuvo casi ocho años con prórrogas sucesivas. Comulgó con tres presidentes: Evo Morales, Jeanine Áñez y Luis Arce. Esta relación con el poder político generó fuertes críticas sobre la pérdida de independencia de la COB.
Expectativa por la sucesión y futuro
El congreso concluirá con la elección de un nuevo secretario ejecutivo, que según los estatutos debe ser del sector minero. El exejecutivo Guido Mitma pidió un liderazgo que rompa con el alineamiento político. El futuro de la COB se define en un ambiente tenso, con el desafío de reconstruir su legitimidad ante la clase trabajadora.