La ESA entrena para una tormenta solar catastrófica similar al Evento Carrington
La Agencia Espacial Europea realiza simulacros para mejorar la respuesta ante una tormenta solar catastrófica similar al Evento de 1859, que podría dañar satélites, redes eléctricas y comunicaciones globales. El objetivo es ganar tiempo de reacción para mitigar los daños.
La ESA entrena para una tormenta solar extrema similar al Evento Carrington
La Agencia Espacial Europea (ESA) realiza simulacros para mejorar la respuesta ante una tormenta solar catastrófica. Un evento de esta magnitud, como el registrado en 1859, podría dañar satélites, redes eléctricas y sistemas de comunicaciones globales. Los expertos subrayan que no existen soluciones infalibles, por lo que el objetivo es ganar tiempo de reacción para mitigar los daños.
Un escenario de máximo riesgo
Los planificadores de la ESA en Darmstadt (Alemania) han simulado una fulguración solar de clase X45, equivalente al Evento Carrington. La primera onda de radiación afectaría a las comunicaciones en unos ocho minutos. Según el subdirector de operaciones de la misión Sentinel-1D, Thomas Ormston, «no hay buenas soluciones» ante tal evento, solo contener los daños.
Tres oleadas de impacto devastador
Tras la radiación inicial, una segunda onda de partículas de alta energía alcanzaría la Tierra, con riesgo de dañar permanentemente la electrónica de los satélites. La tercera y más costosa oleada sería una eyección de masa coronal (CME) que desencadenaría una supertormenta geomagnética. Jorge Amaya, coordinador de la ESA, advierte que el arrastre atmosférico sobre los satélites podría aumentar un 400%, elevando el riesgo de colisiones y acortando su vida útil.
Antecedentes: La lección de 1859
El Evento Carrington de 1859 es el referente de tormenta solar más potente. Aquel fenómeno generó auroras visibles en Centroamérica e inutilizó los sistemas telegráficos. Hoy, con una sociedad dependiente de la electrónica y los satélites, el impacto sería mucho mayor.
Cierre: Preparación para el futuro
La ESA desarrolla el Sistema Distribuido de Sensores del Clima Espacial (D3S) y prepara la misión Virgil para 2031. Este monitor observará el sol desde un ángulo que permitirá alertas más tempranas. El entrenamiento reciente demostró que, aunque el escenario empuja los sistemas al límite, la preparación es clave para gestionar una contingencia real.