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Disidentes rusos se reúnen en Bruselas bajo amenaza de muerte

El Comité Ruso Contra la Guerra se reunió en Bruselas bajo estrictas medidas de seguridad. Sus miembros, investigados por «terrorismo» por la FSB, debatieron planes para una Rusia post-Putin y buscan apoyo internacional desde el exilio.

Reunión de disidentes rusos en Bruselas
Reunión de disidentes rusos en Bruselas / AP / Clarín

Disidentes rusos se reúnen en Bruselas bajo amenaza de la FSB

La FSB los investiga por «terrorismo». El grupo, que aboga por el fin de la guerra en Ucrania y la salida de Putin, actúa desde el exilio en Europa.

Un encuentro bajo estrictas medidas de seguridad

El Comité Ruso Contra la Guerra celebró una reunión en un hotel de Bruselas. Los asistentes viven bajo amenaza de muerte y ninguno puede regresar a Rusia. La FSB, la agencia de seguridad rusa, los acusa de preparar un golpe de Estado, una acusación que la diplomacia europea considera carente de fundamento.

Figuras clave en el exilio

El comité fue creado en 2022 por el ex magnate Mijail Jodorkovski. Entre sus miembros se encuentran el ex primer ministro Mijail Kasianov, el ex campeón de ajedrez Gary Kasparov y otros escritores, periodistas e intelectuales. El grupo nunca ha hecho llamamientos a la violencia y aboga por elecciones libres.

Objetivos y debates internos

Durante la reunión, los disidentes debatieron sobre los planes para los primeros 100 días tras una eventual caída de Putin y cómo representar en Europa la voz del exilio ruso. A pesar de sus profundas diferencias internas, el grupo intenta centrarse en lo que les une.

Búsqueda de apoyo internacional

El Consejo de Europa adoptó una resolución para crear una plataforma de diálogo con las fuerzas democráticas rusas. El objetivo es movilizar a los cientos de miles de rusos exiliados en Europa contra el régimen de Putin.

Un futuro incierto para la oposición

Bruselas y los gobiernos europeos no prestan especial atención al comité, ya que sus posibilidades de influir en el Kremlin se consideran ínfimas. La reunión en Bruselas tuvo importancia simplemente por haberse celebrado, marcando un intento de unidad en un contexto de alta represión.

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