Guillermo del Toro estrena su adaptación de ‘Frankenstein’ en Netflix
Guillermo del Toro estrena su adaptación de ‘Frankenstein’ en Netflix. El director redefine el mito, enfocándose en el horror emocional y las relaciones paternofiliales, alejándose del terror convencional para honrar el espíritu de la novela de Shelley.
Guillermo del Toro estrena ‘Frankenstein’ en Netflix
La nueva adaptación de Guillermo del Toro se enfrenta a la novela y su mutación cultural. La película llegó a Netflix este fin de semana.
El corazón de la criatura
Los horrores de ‘Frankenstein’ son múltiples. El horror físico de la criatura y las muertes violentas son evidentes. Más difíciles de filmar son los horrores de la negligencia y el abuso paternos, que constituyen el corazón palpitante de la novela.
Una mutación cultural
La mutación de la criatura comenzó con la película de 1931 de James Whale. Estableció lo que imaginamos como la creación y convirtió a la criatura en un ser mayormente mudo. En una escena, se usa un cerebro «anormal», marcando a la criatura como corrompida desde el principio.
Del Toro reinterpreta el mito
Guillermo del Toro responde a las críticas que caracterizan su película como una «interpretación más suave». El director afirma que su adaptación no es una «película de terror», sino más bien una «historia emocional», en el espíritu de la novela de Shelley. Calificó ‘Frankenstein’ como «el libro adolescente por excelencia».
Una historia de relaciones
La novela es una meditación sobre relaciones conflictivas; una historia de padres e hijos que chocan, se separan y se reencuentran. Existe como un sombrío horror gótico, un drama familiar y una narrativa de ciencia ficción primordial.
Los antecedentes fílmicos
Las adaptaciones posteriores, como las de Hammer Film Productions, eliminaron lo que le quedaba de humanidad a la criatura. A partir de 1957, se enfocaron en mostrar sangre y vísceras, con una criatura que estallaba en violencia irracional.
El legado de Frankenstein
Las muchas iteraciones de Frankenstein, ya sean de explotación o filosóficas, tejen un tapiz de nuestras ansiedades colectivas a lo largo de las décadas. El arte es la búsqueda del sentido, y los intentos de dar vida a la criatura continúan.