Estudio revela que el cerebro de los fanáticos del fútbol funciona como en una adicción
Una investigación con resonancia magnética funcional revela que el cerebro de los aficionados al fútbol activa las regiones de recompensa al ganar y reduce el control emocional al perder, en un patrón similar a la adicción. El efecto es más intenso en los fanáticos extremos.
Estudio vincula el fanatismo futbolístico con circuitos cerebrales de adicción
La actividad cerebral de los fanáticos del fútbol se activa como con una droga al ganar y reduce el control emocional al perder. Una investigación de la Universidad San Sebastián de Chile analizó mediante resonancia magnética funcional a 60 aficionados chilenos. Los hallazgos se publicaron en la revista ‘Radiology’.
Ganar activa el sistema de recompensa, perder suprime el control
Los investigadores escanearon el cerebro de los participantes mientras veían goles de su equipo, de un rival o de uno neutral. Cuando su equipo marcaba contra un rival, se activaban regiones asociadas a la recompensa, similares a las de la comida o las drogas. En las derrotas importantes, disminuía la actividad en la corteza cingulada anterior dorsal (dACC), área clave para el control emocional.
El fanatismo se midió con una escala de 13 ítems
El estudio clasificó a los 60 hombres en espectadores, aficionados o fanáticos. Usó la ‘Football Supporters Fanaticism Scale’, que incluye medidas de inclinación a la violencia y sentido de pertenencia. Los fanáticos mostraban una identificación extrema con su equipo, donde los resultados afectaban a su identidad personal.
El efecto es más intenso en los fanáticos extremos
El autor principal, Francisco Zamorano, explicó que la rivalidad reconfigura el equilibrio cerebral en segundos. Este efecto es más fuerte en personas muy fanáticas, que pueden tener más dificultad para regular emociones si perciben amenazada su identidad. Esto explicaría cambios de comportamiento durante los partidos.
Un patrón que trasciende el fútbol
Los mecanismos cerebrales identificados no se limitan al fútbol. Zamorano indicó que se reproducen en otros fanatismos, como el religioso o político. Citó como ejemplo el asalto al Capitolio de EE.UU. del 6 de enero de 2021, donde un grupo con identidad compartida antepuso su fanatismo a las normas.
La prevención más poderosa está en la infancia
Según el estudio, muchos circuitos cerebrales se forjan en la primera etapa de la vida. Zamorano afirmó que la calidad del cuidado, la exposición al estrés y el aprendizaje social moldean el equilibrio entre valoración y control. Por ello, proteger la infancia es la estrategia de prevención más poderosa contra derivas fanáticas.