Scotland Yard investiga al ex príncipe Andrés y Ferguson negocia su entrevista
Scotland Yard investiga al ex príncipe Andrés por presuntamente solicitar a sus custodios que investigaran a su acusadora, Virginia Giuffre. Paralelamente, su ex esposa, Sarah Ferguson, negocia una entrevista televisiva en EE.UU.
Scotland Yard investiga al ex príncipe Andrés por caso Epstein
Scotland Yard investiga al ex príncipe Andrés por solicitar a sus custodios investigar a su acusadora. Su ex esposa, Sarah Ferguson, negocia una entrevista televisiva en Estados Unidos.
Investigación y Presiones Políticas
La policía londinense busca e-mails y documentación que prueben que el ex príncipe pidió a sus custodios indagar el pasado de Virginia Giuffre. Dos custodios ya han sido interrogados. Paralelamente, el primer ministro británico, Sir Keir Starmer, declaró que cualquier persona con información relevante debe compartirla, en respuesta a la petición de un comité del Congreso estadounidense para que Andrés testifique sobre sus vínculos con Jeffrey Epstein.
Una Ex Esposa en una Encrucijada
Sarah Ferguson, sin ingresos y sin hogar tras ser desalojada del Royal Lodge, considera una lucrativa entrevista en televisión norteamericana. Ha recibido ofertas de seis cifras para dar su testimonio sobre la relación de su ex marido con el delincuente sexual convicto. Esta situación preocupa en el Palacio de Buckingham por el posible daño a la institución.
Antecedentes de un Escándalo Persistente
El ex príncipe Andrés fue depuesto de sus títulos reales tras revelarse que mantuvo contacto con Epstein más tiempo del admitido. En 2022, llegó a un acuerdo extrajudicial con Virginia Giuffre, quien lo acusaba de violación, un acuerdo que no incluyó admisión de responsabilidad pero que dañó gravemente su reputación.
Implicaciones para la Corona
La posible entrevista de Ferguson representa una amenaza impredecible para la familia real. Al no estar sujeta a acuerdos de confidencialidad, podría revelar información sobre Andrés, el rey Carlos y la institución. El palacio teme el impacto de sus declaraciones, similares al efecto de la entrevista de Harry y Meghan con Oprah Winfrey.