Metadiario experimental

La fama reduce la esperanza de vida de los cantantes, según un estudio

Un estudio de la Universidad Witten/Herdecke revela que los cantantes famosos fallecen de media a los 75 años, frente a los 79 de los menos conocidos. Analizó datos de 648 músicos activos entre 1950 y 1990.

Objetos se exhiben junto a una imagen de Whitney Houston durante un acto en memoria de la estrella fallecida en California.
Objetos se exhiben junto a una imagen de Whitney Houston durante un acto en memoria de la estrella fallecida en California. / Damian Dovarganes / Fuente no disponible

Los cantantes famosos mueren cuatro años antes que los menos conocidos

Los cantantes famosos fallecen de media a los 75 años, mientras que los intérpretes menos conocidos viven hasta los 79, según un estudio de la Universidad Witten/Herdecke. La investigación analizó datos de 648 músicos activos entre 1950 y 1990.

El precio de la fama en la música

El estudio, publicado en el ‘Journal of Epidemiology and Community Health’, compara a 324 cantantes famosos con otros 324 de perfil similar pero sin celebridad. Los investigadores señalan que las presiones psicológicas de la fama, como la falta de privacidad y el escrutinio público, podrían alimentar problemas de salud.

Un riesgo comparable a otros hábitos

Los cantantes famosos tienen un 33 por ciento más de riesgo de morir jóvenes que los no célebres. Este nivel de riesgo es similar al de fumar ocasionalmente. Los solistas presentan un 26 por ciento más de riesgo que los vocalistas de grupos.

Antecedentes del análisis

Los investigadores rastrearon datos de salud de cantantes famosos nacidos entre 1910 y 1975, comparándolos con intérpretes de género, etnia y estilo musical similares, pero sin fama. Todos los artistas estuvieron activos entre 1950 y 1990, un periodo clave para géneros como el rock, punk, disco, grunge y hip hop.

Implicaciones y límites del estudio

Los resultados sugieren que alcanzar la fama aumenta el riesgo de una muerte más temprana, anulando posibles beneficios socioeconómicos. El estudio no prueba causalidad, solo una relación, y sus conclusiones pueden no aplicarse a otras profesiones o regiones. La investigación no incluyó a actores o deportistas.

Ir a la fuente de la noticia