Los pulpos detectan y responden a señales microbianas del fondo marino con sus ventosas
Un estudio revela que los pulpos usan receptores en sus ventosas para detectar señales químicas de los microbiomas del fondo marino. Esta capacidad les permite evaluar objetos como huevos o presas, influyendo en su comportamiento de supervivencia.
Los pulpos detectan y reaccionan a los microbiomas del fondo marino con sus ventosas
Los pulpos pueden detectar y responder a señales químicas de los microbiomas ambientales a través de receptores en sus ventosas. Un estudio publicado en ‘Cell’ demuestra que estos cefalópodos usan esta capacidad para evaluar objetos relevantes para su supervivencia, como huevos o presas.
Un sentido quimiotáctil especializado
La investigación, liderada por la bióloga Rebecka Sepela de la Universidad de Harvard, expuso a pulpos de dos manchas de California (Octopus bimaculoides) a moléculas derivadas de bacterias de su entorno natural. Los animales rechazaron huevos falsos impregnados con moléculas de huevos de pulpo expulsados y despreciaron cangrejos de juguete con moléculas de cangrejos en descomposición.
Reacción refleja a señales microbianas
Las ventosas de los pulpos cuentan con receptores quimiotáctiles que, al unirse a moléculas específicas, desencadenan una respuesta fisiológica refleja. Un receptor llamado CRT1 es «especialmente pegajoso» y detecta muchas moléculas distintas. Esta reacción permite a los brazos adherirse o retraerse de una superficie de forma inmediata.
Antecedentes: Un mundo recubierto de microbios
Desde el inicio de la vida en la Tierra, los microbios han moldeado el entorno. Los microbiomas, poblaciones microbianas distintas, habitan casi todas las superficies. El estudio explora cómo estos microbiomas ambientales pueden moldear el comportamiento animal externo, usando al pulpo como sujeto por su exploración táctil del fondo marino.
Cierre: Implicaciones para entender la comunicación microbiana
La capacidad de los pulpos para interpretar el «mar microbiano» que los rodea es crítica para su supervivencia y para el ecosistema. Según el zoólogo Spencer Nyholm, entender esta interacción ayuda a comprender cómo se comunican los microbios con las células animales, revelando la conexión con un mundo invisible.