Grateful Dead celebra 60 años de su primer concierto y legado contracultural
Los Grateful Dead alcanzaron un enorme éxito financiero a principios de los 90 manteniendo su esencia psicodélica. Su modelo, basado en giras y una base de fans devotos, desafiaba las reglas de la industria musical.
Grateful Dead alcanzó superestrellato sin cambiar su estilo ni comercializarse
Con 33 millones de dólares de ingresos en 1990-91. La banda, formada en 1965, mantuvo su esencia psicodélica y de improvisación hasta la muerte de su líder, Jerry Garcia, en 1995. Nunca se adaptó a las tendencias comerciales.
Éxito contra las reglas del negocio
La revista Forbes situó a los Grateful Dead como el vigésimo artista mejor pagado del mundo a principios de los 90. Su éxito no se basó en ventas de discos, sino en una base de fans devotos, los Deadheads, que los seguían en gira. Rechazaron patrocinios corporativos y alentaron el intercambio de grabaciones no oficiales.
Un fenómeno nacido en San Francisco
La banda fue el grupo house del movimiento ‘flower power’ en el barrio de Haight-Ashbury durante el Verano del Amor de 1967. Su primer concierto fue el 4 de diciembre de 1965 en un ‘Acid Test’, evento para promover el consumo de LSD. Jerry Garcia definió su estilo inicial como «R&B con una gran cantidad de rareza insertada».
Antecedentes: El origen en la contracultura
La formación de la banda está inextricablemente ligada al LSD. Su primer concierto como Grateful Dead fue en un ‘Acid Test’ organizado por Ken Kesey y los Merry Pranksters. El periodista Tom Wolfe documentó este viaje en su libro ‘The Electric Kool-Aid Acid Test’.
Cierre: El legado de una conexión única
La banda priorizó siempre la comunicación directa con el público en vivo. El bajista Phil Lesh declaró que su objetivo era «construir una audiencia» para tocar para ella. Jerry Garcia afirmó que su interés era «comunicarse con las mentes». Su modelo de negocio, centrado en los conciertos y la comunidad de fans, demostró ser viable durante tres décadas.