El Gobierno búlgaro retira su polémico proyecto de presupuesto tras masivas protestas
El Gobierno búlgaro retira su plan presupuestario para 2026 tras masivas protestas contra la corrupción y subidas de impuestos. Decenas de miles se manifestaron, con más de 70 detenciones. El primer ministro anuncia un nuevo procedimiento.
Gobierno búlgaro retira plan presupuestario de 2026 tras masivas protestas
El Gobierno búlgaro retirará su controvertido plan presupuestario para 2026 tras las protestas masivas del lunes. Decenas de miles de personas se manifestaron en Sofía y otras ciudades contra el proyecto, que consideraban un intento de ocultar la corrupción gubernamental y que incluía subidas de impuestos.
Protestas históricas contra la corrupción
La protesta en la capital es considerada la mayor en años, llenando la plaza frente al parlamento. También hubo manifestaciones significativas en Plovdiv, Varna, Burgas y Blagoevgrad. Los críticos protestaban por el incremento de las cotizaciones sociales, los impuestos a dividendos y la corrupción estatal. Más de 70 personas fueron detenidas tras enfrentamientos en los que manifestantes encapuchados atacaron sedes del partido gobernante GERB y del DPS.
Reacción política y violencia callejera
El presidente Rumen Radev pidió el fin de la violencia, que calificó de «provocación de la mafia», y exigió la dimisión del Gobierno y elecciones anticipadas. El primer ministro Rosen Zhelyazkov, al frente de una coalición minoritaria, emitió un comunicado anunciando la retirada del proyecto y el inicio de un nuevo procedimiento presupuestario.
Antecedentes de inestabilidad y cambio monetario
Bulgaria ha tenido gobiernos de corta duración desde 2020. El presupuesto para 2026 era especialmente relevante, ya que será el primero formulado en euros tras la entrada del país en la eurozona el 1 de enero, una medida que divide a la opinión pública por el temor a un aumento de la inflación.
Cierre: Presión opositora y nuevo proceso
La oposición exige la dimisión del Gobierno, considerando insuficiente la retirada del presupuesto. El Ejecutivo inicia ahora un nuevo proceso para redactar unas cuentas anuales bajo una fuerte presión política y social, en un contexto de descontento generalizado con la corrupción.