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El portaaviones Gerald Ford utiliza una catapulta electromagnética para lanzar aviones

El portaaviones USS Gerald R. Ford emplea el sistema EMALS, una catapulta electromagnética que lanza aviones con mayor precisión y eficiencia que los sistemas de vapor tradicionales, marcando un avance en la tecnología naval.

El portaaviones Gerald F. Ford
El portaaviones Gerald F. Ford / Imago / Frankfurter Allgemeine Zeitung (FAZ)

El portaaviones Gerald R. Ford utiliza un catapulta electromagnética para lanzar aviones

El sistema EMALS acelera un avión de 30 toneladas de 0 a 270 km/h en menos de dos segundos. Esta tecnología, derivada de los trenes de levitación magnética, ha sido implementada en el nuevo portaaviones estadounidense y representa una evolución frente a los antiguos sistemas de vapor.

Un despegue impulsado por electromagnetismo

El mecanismo clave es el Sistema de Lanzamiento de Aviones Electromagnético (EMALS). Funciona con un motor lineal de inducción que, a través de un campo electromagnético, impulsa una lanzadera por una pista. Esta lanzadera está conectada al tren de aterrizaje del avión y lo acelera hasta la velocidad necesaria para el despegue en una distancia corta.

Ventajas técnicas sobre el vapor

El EMALS permite un control más preciso de la fuerza aplicada, adaptándola al peso y tipo de cada aeronave. Esto reduce el estrés mecánico en la estructura de los aviones. Además, el sistema requiere menos espacio y personal para su operación y mantenimiento en comparación con las catapultas de vapor tradicionales.

Antecedentes: De la gran pantalla a la tecnología real

La secuencia inicial de la película «Top Gun: Maverick» mostró de forma detallada un lanzamiento desde portaaviones, generando interés público sobre el funcionamiento real de estos sistemas. La escena, aunque auténtica, fue realizada con un piloto profesional en una F/A-18 Super Hornet.

Cierre: Una nueva generación de potencia naval

La implementación del EMALS en el USS Gerald R. Ford marca un avance significativo en la tecnología de portaaviones. Este sistema incrementa la eficiencia operativa y la capacidad de lanzar una gama más amplia de aeronaves, definiendo las capacidades de la flota naval estadounidense para las próximas décadas.

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