Estudiantes roban la Piedra del Destino de la Abadía de Westminster en 1950
Cuatro estudiantes escoceses robaron la Piedra del Destino de la Abadía de Westminster en Navidad de 1950 para repatriar el símbolo nacional. El acto, considerado por muchos como recuperación de propiedad robada, anticipó su devolución oficial a Escocia en 1996.
Estudiantes roban la Piedra del Destino de la Abadía de Westminster en 1950
Cuatro estudiantes escoceses recuperaron el símbolo de la monarquía escocesa en una operación nocturna el día de Navidad. La piedra, de 150 kg, había sido tomada por Inglaterra en 1296. La policía cerró la frontera entre Escocia e Inglaterra por primera vez en 400 años durante la búsqueda.
El robo de un símbolo nacional
En la mañana del 25 de diciembre de 1950, el decano de la Abadía de Westminster descubrió el robo. Los intrusos habían forzado la silla de la coronación y sustraído la Piedra del Destino. Este bloque de arenisca era el símbolo utilizado durante siglos en la coronación de los reyes escoceses. La policía de Scotland Yard pensó inicialmente que había sido arrojada al agua.
Los autores y la operación
Los responsables fueron Ian Hamilton, Kay Matheson, Gavin Vernon y Alan Stuart, miembros de la Asociación del Pacto Escocés. Durante el robo, la piedra se partió en dos. Matheson esperaba en un coche y engatusó a un policía que se acercó. Los fragmentos fueron escondidos y luego trasladados a Escocia.
Repercusión y debate legal
El decano Alan Don calificó el hecho de «crimen sin sentido» en la BBC. Sin embargo, el fiscal general decidió no procesar a los autores para no crear «mártires o héroes». El diputado Emrys Hughes declaró que en Escocia se veía como un intento de recuperar propiedad robada.
Reparación y devolución simbólica
La piedra fue reparada por un nacionalista que era cantero. Los estudiantes la dejaron el 11 de abril de 1951 en la Abadía de Arbroath, un lugar con significado histórico para Escocia. La policía la recuperó y fue devuelta a Westminster.
Un precedente histórico
El acto de 1950 anticipó el retorno oficial de la piedra a Escocia. En 1996, el primer ministro John Major decidió su traslado a Edinburgh Castle, con la condición de que volviera para futuras coronaciones. Kay Matheson, una de las autoras, declaró entonces: «mientras esté en Escocia, soy feliz«.