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Estambul conserva palacios de aves otomanos de medio milenio de antigüedad

Estambul alberga docenas de palacios de pájaros otomanos, estructuras de piedra tallada de los siglos XVI al XIX. Más que nidos, son una expresión de caridad islámica y cuidado animal, hoy en estado de deterioro pero con un profundo significado cultural.

Un ejemplo de un elaborado palacio de aves otomano en una pared de Estambul.
Un ejemplo de un elaborado palacio de aves otomano en una pared de Estambul. / Getty Images / BBC

Estambul alberga palacios de pájaros otomanos de 500 años

La ciudad conserva docenas de estas estructuras de piedra tallada, construidas entre los siglos XVI y XIX. Se encuentran en mezquitas y otros edificios históricos, aunque a menudo pasan desapercibidas para los residentes y visitantes.

Refugios con significado cultural y religioso

Estas estructuras, conocidas como kuş sarayları (palacios de pájaros) o kuş köşkleri (pabellones de pájaros), son mucho más que simples nidos. Su construcción se vincula a la caridad en el islam, que en época otomana se extendía a los animales. Los pájaros tenían un lugar especial, asociado simbólicamente con el alma. A menudo se colocaban en el muro de la qibla de las mezquitas.

Evolución arquitectónica y función práctica

Los primeros ejemplos, del siglo XIII, eran simples agujeros. Durante el imperio otomano evolucionaron hacia miniaturas arquitectónicas, alcanzando su esplendor en el siglo XVIII con influencias barrocas. Eran también hábitats funcionales, diseñados con aberturas y orientaciones específicas para proteger a los pájaros. Además, servían para que los pájaros anidaran en áreas designadas y no dañaran los edificios.

Un legado en estado de deterioro

Estos palacios se construyeron principalmente con piedra caliza local (küfeki), que se erosiona con la lluvia y el viento. Muchos están hoy muy deteriorados, ocultos tras vallas o nuevas construcciones. Su construcción declinó en el siglo XIX, con la industrialización y la pérdida de la artesanía manual.

Huella de una relación diferente con la naturaleza

Estas estructuras representan una tradición de hospitalidad que incluye a los animales en la ciudad. La profesora Christiane Gruber señala que revelan cómo la gente se relacionaba con el medio en el pasado y podrían ofrecer un modelo para reconciliar esa relación en el futuro.

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