El asesor de IA de Trump divide al lobby tecnológico con una orden ejecutiva agresiva
El presidente Trump firma una orden ejecutiva que prohíbe a los estados regular la inteligencia artificial. Redactada por su asesor David Sacks, la medida genera rechazo político y divide al lobby tecnológico, creando incertidumbre legal.
Trump bloquea leyes estatales de IA con orden ejecutiva impulsada por Sacks
La orden ejecutiva firmada por Donald Trump la semana pasada prohíbe a los estados regular la inteligencia artificial. El asesor de IA David Sacks redactó la norma, que usa el poder federal contra legislaciones estatales. La medida divide al lobby tecnológico y genera rechazo político.
Una victoria que genera fricciones
David Sacks, asesor principal de IA y Cripto de Trump, promovió la orden dentro de la Casa Blanca. Argumenta que evita un “parche confuso” de 50 normas diferentes. Sin embargo, la industria tecnológica teme un retroceso. Lobbyistas afirman que la acción unilateral de Sacks crea nuevas fricciones en el Congreso y perjudica una estrategia nacional consensuada.
Repercusión política inmediata
La orden recibió críticas de ambos partidos. El gobernador demócrata de California, Gavin Newsom, acusó a Trump y Sacks de “dirigir un timo”. El republicano Ron DeSantis, gobernador de Florida, defendió el derecho de su estado a regular la IA. Demócratas en el Capitolio prometieron presentar proyectos para derogar la orden ejecutiva.
El fracaso de una estrategia en el Congreso
La industria buscaba un acuerdo legislativo permanente. La intransigencia de Sacks hundió la negociación, según personas familiarizadas con las conversaciones. Su estilo “aplastante” y su rechazo a conceder en puntos menores habrían frustrado un compromiso en el proyecto de ley de defensa. Un lobbista afirma que el mensaje de Sacks al Congreso fue no negociar, sino imponer.
Incertidumbre legal y descontento
Los expertos consideran que la base legal de la orden es débil. Dorna Moini, directora ejecutiva de Gavel, señala que la incertidumbre no se reduce, sino que provoca “un caos” sobre su validez. La orden podría enfrentar desafíos judiciales y no ofrece un alivio claro frente a las normas estatales, según lobbistas del sector.
Antecedentes: Un asesor polémico con victorias previas
David Sacks, un inversor de San Francisco y confidente de Elon Musk, obtuvo dos victorias políticas anteriores en Washington: una ley pro-cripto y el debilitamiento de restricciones a la venta de microchips a China, que benefició a Nvidia. Su trabajo como empleado especial del gobierno limita su servicio a 130 días en un año.
Cierre: El futuro de la regulación federal de IA
La orden ejecutiva deja la prelación de las leyes estatales de IA “con respiración asistida”. El sector observa si la administración Trump, con Sacks al frente, moderará su postura para lograr un marco legislativo en 2026 o continuará con acciones que, según un representante de la industria, “envenenan el pozo” para un acuerdo en el Congreso.