Vicepresidente de Bolivia se declara opositor y acusa de corrupción al gobierno
El vicepresidente Edmand Lara se declara opositor al gobierno de Rodrigo Paz, acusando de corrupción a ministros y legisladores desde sus redes sociales. El conflicto genera indignación en el Parlamento y amenazas de acciones legales contra él.
Vicepresidente Lara se declara opositor al Gobierno de Paz y enfrenta a la ALP
Edmand Lara, vicepresidente y presidente de la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP), termina 2025 declarándose opositor al gobierno de Rodrigo Paz. Acusó de corrupción a ministros y legisladores, lo que generó indignación en el Parlamento y amenazas de acciones legales contra él.
Un conflicto público desde las redes sociales
Lara ratificó sus denuncias desde TikTok, donde llamó “pelotudos” a los ministros y aseguró que los legisladores son “una bola de corruptos” que aprobaron créditos internacionales a cambio de cupos en instituciones públicas. Su furia se desató tras no poder aprobar una resolución de rechazo al Decreto Supremo 5503 y por la aprobación parlamentaria de los créditos que dijo que no pasarían.
Exfuncionario revela conductas erráticas y acusa de conspiración
Jaime Soliz, exdirector de la Vicepresidencia, afirmó que Lara recibió “regalos” de mineros chinos presuntamente vinculados al tráfico de oro. Soliz describió conductas erráticas del vicepresidente, a quien sugirió someterse a tratamiento psicológico. Además, acusó a Lara de conspirar con organizaciones campesinas para derrocar a Paz y ocupar la presidencia antes de fin de año.
Antecedentes de un enfrentamiento anunciado
El escenario político en el oficialismo se tornó complejo. Lara, un expolicía dado de baja en 2024, marcó distancia “definitiva” del presidente Paz y cuestionó el accionar de la ALP que él mismo preside. Las primeras pugnas internas se evidenciaron en la elección de vocales del Órgano Electoral.
Cierre: Un Gobierno con fractura visible
La situación muestra una fractura evidente en la cúpula del Gobierno. Lara, desafiando al Senado y a Diputados, se declara abiertamente opositor. El Parlamento, controlado por su mismo partido, le exige retractación. Las acusaciones de un excolaborador añaden una capa de crisis personal y política a la figura del vicepresidente.