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Estados Unidos deniega visas a cinco activistas europeos por presunta coerción a plataformas

Estados Unidos niega visados a cinco ciudadanos europeos, acusándolos de intentar coaccionar a plataformas digitales. La medida, condenada por líderes europeos, intensifica la tensión regulatoria transatlántica sobre libertad de expresión y gobernanza en internet.

Thierry Breton, exregulador tecnológico de la Comisión Europea.
Thierry Breton, exregulador tecnológico de la Comisión Europea. / Getty Images / BBC News

EEUU niega visados a cinco activistas europeos por presunta coerción a redes

El Departamento de Estado estadounidense ha denegado visados a cinco ciudadanos europeos, acusándolos de intentar ‘coaccionar’ a plataformas de redes sociales para suprimir opiniones. La medida ha generado una condena inmediata desde Europa.

Los actores sancionados y las acusaciones

Los afectados son Imran Ahmed, del CCDH, y Clare Melford, del GDI, ambos del Reino Unido; el excomisario europeo francés Thierry Breton; y dos directivos de la organización alemana HateAid. El secretario de Estado, Marco Rubio, los vinculó a un ‘complejo industrial de censura global’ que busca restringir a las tecnológicas estadounidenses.

Reacción europea y defensa de la soberanía digital

El presidente francés, Emmanuel Macron, calificó la decisión de ‘intimidación’. La Comisión Europea ha solicitado aclaraciones a EEUU y prometió defender su autonomía regulatoria. Breton, señalado como ‘cerebro’ de la Ley de Servicios Digitales (DSA), negó las acusaciones de censura.

Antecedentes de un conflicto regulatorio

El enfrentamiento tiene su origen en la aplicación de normativas europeas como la DSA. Thierry Breton, como exregulador tecnológico de la Comisión, chocó con Elon Musk por el cumplimiento de estas reglas en X, plataforma que fue multada recientemente con 120 millones de euros bajo esta ley.

Cierre: Implicaciones para la libertad de expresión

La medida abre una nueva fase de tensión transatlántica en gobernanza digital. Las organizaciones sancionadas denuncian un intento de silenciar a críticos, mientras EEUU justifica la acción como defensa de su soberanía y libertad de expresión en línea. El conflicto entre marcos regulatorios parece escalar.

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