Flotas pesqueras actúan como centinelas de ecosistemas marinos en calentamiento
Un estudio de la UCSC demuestra que el seguimiento por satélite de los movimientos de las flotas pesqueras puede actuar como sistema de alerta temprana para cambios ecológicos, como la dispersión del atún por el calentamiento oceánico.
Los movimientos de flotas pesqueras revelan cambios en ecosistemas marinos
Los datos de seguimiento por satélite de la pesca detectaron la baja abundancia de atún en 2023. Un estudio de la Universidad de California, Santa Cruz (UCSC) muestra que estos datos pueden actuar como un sistema de alerta temprana para cambios ecológicos causados por el calentamiento oceánico.
Pesqueros como centinelas del ecosistema
La investigación, publicada en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), propone usar a las flotas pesqueras como centinelas ecosistémicos. Los pescadores, altamente sensibles a los cambios que afectan a sus capturas, muestran con sus movimientos alteraciones en el comportamiento de las especies. Los datos del Sistema de Monitoreo de Embarcaciones (VMS) son clave para esta monitorización en tiempo casi real.
El caso del atún blanco del Pacífico
El estudio analizó cómo una ola de calor marina en 2023 dispersó al atún blanco (Thunnus alalunga), haciendo su pesca poco rentable. Los movimientos de la flota reflejaron esta escasez. La baja captura ese año llevó a los gobernadores estatales a solicitar, con retraso, la declaración de desastre pesquero federal para obtener ayudas económicas.
Una herramienta más precisa que la temperatura
Según el equipo de UCSC, el VMS fue seis veces mejor prediciendo los desplazamientos del atún que los datos tradicionales de anomalías en la temperatura superficial del mar. La investigadora Allison Cluett señaló que, ante un clima cambiante, “las observaciones en tiempo real de la salud del ecosistema—como las que proporcionan los barcos pesqueros—son cada vez más importantes”.
Antecedentes: el coste de no detectar los cambios
El calentamiento oceánico ya ha causado crisis pesqueras. Un ejemplo citado es el colapso del mercado de la langosta en el Golfo de Maine en 2012, donde una ola de calor generó capturas récord que saturaron el mercado. Otro caso fue la sobrepesca del bacalao en la misma zona, debido a cuotas basadas en estimaciones poblacionales que no consideraron el impacto del calentamiento a largo plazo.
Implicaciones para la gestión futura
Usar a los pescadores como centinelas podría acelerar la acción de gestión para mitigar daños socioeconómicos y ecológicos. Los autores, liderados por Heather Welch, reconocen que factores como los cierres pesqueros o los cambios de cuotas pueden introducir “ruido” en los datos, pero subrayan su valor. El enfoque pretende ofrecer una alerta más rápida que permita adaptar las medidas y evitar colapsos.