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William Joyce, ‘Lord Haw-Haw’, juzgado y ejecutado por traición en 1946

William Joyce, ‘Lord Haw-Haw’, fue ahorcado el 3 de enero de 1946 por traición a Gran Bretaña. El tribunal le condenó por emitir propaganda nazi durante la guerra, basándose en un pasaporte británico fraudulento que poseía.

William Joyce, alias Lord Haw-Haw, con la Unión Británica de Fascistas.
William Joyce, alias Lord Haw-Haw, con la Unión Británica de Fascistas. / Getty Images / BBC

William Joyce, ‘Lord Haw-Haw’, es ejecutado por traición a Gran Bretaña

El propagandista nazi William Joyce, conocido como ‘Lord Haw-Haw’, fue ahorcado por traición el 3 de enero de 1946. Fue condenado por emitir propaganda para Alemania durante la Segunda Guerra Mundial. Su proceso judicial se basó en un pasaporte británico que obtuvo de forma fraudulenta.

La voz de la desmoralización

Al inicio de la guerra, su programa ‘Germany calling’ en la emisora alemana RRG alcanzó a seis millones de británicos. Joyce difundía rumores y exageraciones con un acento inglés afectado para minar la moral pública. Aunque muchos lo escuchaban por su valor de shock, su relevancia decayó cuando comenzó la guerra real y la BBC se consolidó como fuente de información fiable.

De fascista británico a propagandista nazi

William Joyce nació en Estados Unidos y se crió en Irlanda. En la década de 1930 se unió a la Unión Británica de Fascistas de Oswald Mosley, donde destacó como orador. Antes de la guerra, huyó a Alemania y comenzó a trabajar para el aparato de propaganda de Joseph Goebbels.

La captura y el juicio

Al final de la guerra, Joyce intentó huir con identidad falsa. Fue capturado por el oficial británico Geoffrey Perry, quien resultó ser un judío alemán nacionalizado británico. Fue acusado de alta traición por haber ‘adherido a los enemigos del Rey’ mientras poseía un pasaporte británico, obtenido bajo falsas pretensiones.

Un debate legal y un final sin arrepentimiento

El proceso generó controversia jurídica. Algunos abogados argumentaron que la acusación era una ‘caza de sangre’, dado que el pasaporte era fraudulento. Sin embargo, el tribunal consideró que al portarlo había adquirido el deber de lealtad a la Corona. Joyce se mantuvo sin arrepentimiento hasta su ejecución en la prisión de Wandsworth.

El legado de un traidor

La historia de Joyce estableció un precedente legal sobre la traición y la protección del pasaporte. Su cuerpo fue enterrado inicialmente en una tumba sin marca. Tres décadas después, sus restos fueron exhumados y trasladados a Irlanda, el país donde creció, cerrando el ciclo de una figura que fue estadounidense de nacimiento, alemán por adopción y traidor británico por condena.

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