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Ucrania desmiente ataque a residencia de Putin y acusa a Rusia de mentir

Ucrania desmiente categóricamente el ataque con drones a una residencia de Putin, acusado por Rusia. El Kremlin, sin aportar pruebas, anuncia un endurecimiento de su posición en las conversaciones de paz, aumentando la tensión diplomática.

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Imagen sin título / AP / Clarín

Ucrania niega ataque a residencia de Putin y Rusia endurecerá postura en negociaciones

El canciller ucraniano, Andrii Sibiga, afirma que Rusia no ha entregado «pruebas plausibles» del supuesto ataque con drones. El Kremlin acusó a Ucrania de lanzar 91 drones contra una residencia oficial de Vladimir Putin. Como consecuencia, anunció un endurecimiento de su posición en las conversaciones de paz, aunque sin revelar detalles.

Ucrania desmiente las acusaciones rusas

El ministro de Relaciones Exteriores de Ucrania, Andrii Sibiga, declaró en la red social X que «no se produjo ningún ataque de ese tipo». Criticó las condenas emitidas por Emiratos Árabes Unidos, India y Pakistán, argumentando que «socavan el proceso de paz constructivo» y animan a Rusia a cometer más atrocidades.

El Kremlin se niega a aportar pruebas

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, defendió que no debe haber pruebas porque los drones «fueron derribados». Dijo que, en todo caso, habría que preguntar al Ministerio de Defensa ruso por posibles restos.

Repercusión en las negociaciones de paz

Dmitri Peskov confirmó que la postura negociadora rusa «se va a endurecer». Sin embargo, aclaró que los detalles no se harán públicos. Aseguró que Rusia «no se sale del proceso negociador» y planea continuar el diálogo con Estados Unidos.

Contexto de la reunión Trump-Zelenski

Este episodio ocurre tras la reunión del domingo entre el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, y su homólogo estadounidense, Donald Trump, en Florida. Zelenski calificó las acusaciones rusas de «mentira» destinada a socavar los esfuerzos diplomáticos.

Las implicaciones del endurecimiento ruso

El anuncio del Kremlin introduce un nuevo elemento de tensión en las conversaciones. Moscú vincula directamente el supuesto ataque a un cambio en su posición, aunque mantiene su voluntad de diálogo con Washington. La falta de pruebas públicas y la negativa ucraniana profundizan la desconfianza entre las partes.

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