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Bulgaria adopta el euro como moneda oficial tras un camino político turbulento

Bulgaria se convierte oficialmente en el 21º país de la zona euro este 1 de enero de 2026, sustituyendo al histórico lev. La transición, marcada por una opinión pública dividida, incluye un periodo de doble circulación hasta el 1 de febrero.

Una tienda en Bulgaria muestra precios en lev y euros desde agosto de 2025.
Una tienda en Bulgaria muestra precios en lev y euros desde agosto de 2025. / Nikolay DOYCHINOV / AFP via Getty Images / Reuters

Bulgaria adopta el euro como 21º miembro de la Zona Euro

Bulgaria se convierte en el 21º país de la Zona Euro este 1 de enero de 2026, tras un camino marcado por la división social y la inestabilidad política. La moneda reemplaza al lev, vigente desde 1881. La población de 6,5 millones está casi equitativamente dividida respecto a la medida.

Una transición entre el optimismo y el recelo

Para sectores urbanos, jóvenes y emprendedores, supone la culminación de la integración europea. Sin embargo, en zonas rurales y entre población mayor, genera temor y resentimiento por la pérdida de un símbolo nacional. El gobierno saliente rechazó celebrar un referéndum sobre la adopción, como proponía el presidente Rumen Radev.

Medidas para una cambio ordenado

Desde agosto de 2025, los precios se muestran en ambas monedas. Se han creado organismos de vigilancia para evitar redondeos abusivos. Durante enero, se podrá pagar en ambas divisas, pero la vuelta se dará en euros. A partir del 1 de febrero, el lev dejará de ser de curso legal.

Antecedentes: Una moneda anclada a Europa

El lev ha estado vinculado a monedas europeas desde 1997, primero al marco alemán y luego al euro. La paridad fija se mantiene en 1,95583 lev por euro. Para simbolizar la continuidad de la identidad nacional, las nuevas monedas de euro búlgaras incorporan iconos como San Iván de Rila o el Jinete de Madara.

Cierre: El desafío de elegir un modelo económico

El impacto final de la medida es una incógnita. Se observan dos posibles caminos: el «modelo báltico», que combinó el euro con reformas contra la corrupción, y el «modelo italiano», asociado al estancamiento. El éxito dependerá de la capacidad del país para implementar políticas que fomenten la inversión y la estabilidad.

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