La corrupción en Europa es un problema sistémico que supera la división Este-Oeste
El 68% de los europeos cree que la corrupción está extendida en su país. Los expertos señalan que ya no es un problema exclusivo del Este, sino que adopta formas distintas en toda la UE, desde el lobby en Occidente hasta sobornos cotidianos en el Este.
La corrupción en Europa supera la división Este-Oeste, según experto
El 68% de los europeos cree que la corrupción está extendida en su país, según el Eurobarómetro 2024. La investigación académica rechaza que sea un problema exclusivo del Este.
Narrativas políticas versus percepción ciudadana
Mihály Fazekas, director del Instituto de Transparencia Gubernamental, señala que en el debate académico ya no se asume que la corrupción sea exclusiva de Europa del Este. Sin embargo, las narrativas políticas en Europa Occidental a menudo la enmarcan como limitada. La opinión pública es más escéptica: en encuestas, la ciudadanía percibe que es igual de común en países como Francia o el Reino Unido.
Una brecha en las formas de corrupción
En Europa Occidental, la corrupción se asocia a lobby, financiación política y captura regulatoria. En Europa del Este, persisten formas más visibles, como los pequeños sobornos en servicios cotidianos. Fazekas indica que la corrupción en la contratación pública o en la legislación no está ausente en absoluto en Europa Occidental.
Antecedentes: Un debate con repercusiones políticas
El debate sobre cómo se entiende la corrupción influye en decisiones políticas. En Hungría, el ministro de Exteriores, Péter Szijjártó, se ha opuesto a más financiación de la UE a Ucrania por motivos de corrupción. Estos argumentos se enmarcan en discusiones más amplias, especialmente mientras Ucrania busca apoyo sostenido.
Cierre: El reto común es pasar de la retórica a la acción
Tratar la corrupción como un problema de «otros lugares» simplifica el debate pero oculta una realidad compleja. Fazekas concluye que el mayor reto es ver acciones concretas en lugar de mera retórica. Casos recientes en Francia o involucrando a expolíticos de la UE muestran que las acusaciones se interpretan de forma distinta según el contexto.