Diosdado Cabello, el poder tras el trono del chavismo tras la caída de Maduro
Diosdado Cabello, ministro del Interior y número dos del chavismo, asume el control del aparato de seguridad del Estado venezolano tras el derrocamiento de Nicolás Maduro. Estados Unidos ofrece una recompensa multimillonaria por su captura.
Diosdado Cabello controla el aparato de seguridad tras la caída de Maduro
Estados Unidos ofrece 25 millones de dólares por su captura. El ministro del Interior y número dos del chavismo asume protagonismo tras el derrocamiento del presidente Nicolás Maduro. Controla las fuerzas armadas y los servicios de inteligencia venezolanos.
Un peso pesado en la estructura del poder
Diosdado Cabello ocupa el ministerio del Interior desde agosto de 2024, tras la cuestionada reelección de Maduro. Desde este cargo, controla el aparato armado y los servicios de inteligencia del Estado. Durante las protestas, se realizaron redadas con más de 2.000 personas detenidas, lo que contribuyó a la desmovilización de la oposición.
Figura central y radical del chavismo
Es considerado el número dos del chavismo y se le ubica en el sector más radical de la Revolución Bolivariana. Su influencia abarca a la militancia y su fuerza en las calles se basa en la organización de los colectivos, grupos armados afines al gobierno.
Antecedentes: De militar a poder político
Su carrera política está ligada a Hugo Chávez. Participó en el fallido golpe de Estado de 1992 junto a Chávez y lo apoyó para llegar al poder en 1999. Ocupó múltiples cargos: ministro, diputado, constituyente, vicepresidente y presidente del Parlamento. Chávez eligió a Maduro como sucesor por encima de él, lo que le hizo perder capital político temporalmente.
Cierre: Plataforma mediática y acusaciones internacionales
Cabello reconstruyó su influencia con el programa de televisión estatal ‘Con el mazo dando’, donde ataca a la oposición. Estados Unidos lo acusa de narcotráfico y terrorismo, ofreciendo una recompensa por su captura. Tras la caída de Maduro, su control sobre el aparato de seguridad del Estado lo posiciona como una figura clave en la actual situación de Venezuela.