Trump afirma que EE.UU. decidirá qué petroleras operarán en Venezuela
El presidente de EE.UU. se reunió con ejecutivos petroleros para impulsar inversiones en Venezuela. Advirtió que su Administración decidirá qué empresas operan allí, ofreciendo protección, pero las compañías exigen estabilidad y garantías legales.
Trump afirma que EE.UU. decidirá qué petroleras operan en Venezuela
El presidente de EE.UU. amenazó a las empresas con sustituirlas si no invierten. Donald Trump se reunió con ejecutivos petroleros para impulsar inversiones en Venezuela. Les advirtió que tratarán directamente con Washington, no con el Gobierno venezolano.
La presión de la Casa Blanca sobre las petroleras
Trump recibió a unos veinte directivos en la Casa Blanca. Les advirtió que será su Administración la que decida qué empresas podrán operar en el país sudamericano y les dio un ultimátum: «Si no quieren entrar, avísenme, que hay otras 25 compañías esperando». El mandatario prometió «total seguridad, total protección» para las operaciones, aunque sin detallar medidas concretas.
La cautela de las empresas ante las condiciones
A pesar de la presión, los ejecutivos se mostraron reticentes. Darren Woods, CEO de ExxonMobil, declaró que el marco actual en Venezuela es «ininvertible» y recordó que la compañía tuvo activos confiscados dos veces. Las empresas exigen un gobierno estable, respeto al estado de derecho y garantías de que el apoyo de Washington perdurará tras el mandato de Trump.
Antecedentes: Un plan de inversión acelerado
El gobierno de Trump presiona para que las inversiones en la industria petrolera venezolana comiencen lo más rápido posible. El presidente estimó que se necesitarán al menos 100.000 millones de dólares para reactivar el sector, pero aclaró que los fondos deben provenir del sector privado, no del gobierno federal.
Cierre: Implicaciones geopolíticas y comerciales
Trump justificó el control de EE.UU. sobre las ventas de petróleo venezolano argumentando que, de lo contrario, Rusia y China lo hubieran hecho primero. Afirmó estar abierto a que ambos países compren crudo. El plan enfrenta el escepticismo de la industria, que prioriza la estabilidad a largo plazo sobre la presión política inmediata.