Mauritania reduce a la mitad la producción de harina de pescado tras endurecer la normativa
Mauritania ha reducido de 44 a solo 8 plantas activas de harina de pescado tras endurecer su normativa desde 2021. La producción ha caído más de la mitad, impulsando una transición hacia el procesamiento para consumo humano. El cambio responde a presiones sociales y de la UE.
Mauritania reduce a ocho plantas de harina de pescado tras endurecer normativa
La producción de harina de pescado en Mauritania ha caído más de la mitad desde su pico en 2020. El gobierno ha endurecido la regulación del sector desde 2021, limitando el acceso a la materia prima y prohibiendo especies clave, lo que ha llevado al cierre de la mayoría de fábricas.
El fin de una industria en auge
Mauritania llegó a tener 44 plantas de harina de pescado, siendo el segundo país con más fábricas del mundo. El crecimiento se basó en una regulación laxa y permisos rápidos entre 2007 y 2021. En 2021, más de la mitad de la captura de pelágicos del país se destinaba a este sector. China era el principal mercado de exportación, con un 68% del volumen en 2023.
Cambio de política gubernamental
Las autoridades cambiaron su postura. Un decreto de mayo de 2021 endureció las reglas, exigiendo instalaciones de congelación y prohibiendo el uso de especies como la sardinella para harina. La presión de la sociedad civil y de la Unión Europea (UE) influyó en esta decisión. El plan de gestión de 2022 restringió el acceso de los barcos a las aguas costeras, dificultando el suministro de pescado a las fábricas.
Consecuencias para el sector
La aplicación de las nuevas normas ha tenido un impacto severo. Solo ocho plantas permanecen activas en septiembre de 2025, según estimaciones. La flota de cerqueros turcos que abastecía a las fábricas se ha reducido drásticamente. Los propietarios de las plantas citan la interrupción del suministro y las multas como causas principales de los cierres.
Transición hacia el consumo humano
El objetivo oficial es eliminar gradualmente la harina de pescado. El Ministerio de Pesca y Economía Marítima considera que esta producción «no es creación de valor, es destrucción». Las empresas supervivientes, como SFHP y Mahelturk, están invirtiendo en congelación para procesar pescado para consumo humano, una actividad más rentable según los operadores.
Antecedentes de un boom sin control
El auge inicial de la industria se debió a la riqueza en peces pelágicos de las aguas mauritanas y a la falta de regulación. Entre 2000 y 2019, la captura anual de pequeños pelágicos fluctuó entre medio millón y 1,2 millones de toneladas. La industria se desarrolló rápidamente en la franja de Bountiya, en Nouadhibou, y en la zona industrial de PK28, cerca de Nuakchot.
Cierre e implicaciones futuras
La producción de harina de pescado cayó a 59.158 toneladas métricas en 2024. Aunque la normativa ha golpeado al sector, persisten desafíos en su aplicación. Datos oficiales muestran que en 2023 y 2024 aún se usó sardinella plana, una especie prohibida, para harina. Las autoridades reconocen que hay lagunas en la aplicación, especialmente con las piraguas, pero mantienen la visión de eliminar esta actividad, permitiendo en el futuro solo el procesamiento de despojos.