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Indonesia reclama 4 millones de hectáreas en una ofensiva contra actividades ilegales en bosques

El gobierno indonesio ha recuperado más de 4 millones de hectáreas en áreas forestales, usadas ilegalmente para plantaciones y minería. La operación, la mayor de su tipo, supera en un 400% el objetivo inicial y ha impuesto multas millonarias.

Tierra quemada dentro del Parque Nacional Tesso Nilo en Indonesia.
Tierra quemada dentro del Parque Nacional Tesso Nilo en Indonesia. / Rhett A. Butler / Mongabay

Indonesia reclama 4 millones de hectáreas de plantaciones y minas en bosques

El gobierno indonesio ha recuperado más de 4 millones de hectáreas en áreas forestales oficiales, usadas ilegalmente para plantaciones y minería. Una fuerza de tarea creada por el presidente Prabowo Subianto en 2025 ejecuta la campaña, que supera su objetivo inicial en un 400%.

Una campaña de escala sin precedentes

La operación, que involucra al ejército, la policía y varios ministerios, es la mayor hasta la fecha contra actividades ilegales en bosques. Las acciones incluyen plantaciones de palma aceitera sin permisos, minería sin aprobación y estructuras turísticas ilegales en áreas protegidas. La superficie recuperada equivale al tamaño de Suiza.

Interrogantes sobre los datos y el destino de la tierra

La escala de las incautaciones plantea dudas sobre la legalidad de las plantaciones de palma en el país. El gobierno no ha detallado qué parte de las 4 millones de hectáreas son palma aceitera. La falta de transparencia en los datos es crítica, según organizaciones civiles.

Multas millonarias y un futuro incierto

La fuerza de tarea ha recuperado 2,3 billones de rupias (136 millones de dólares) en multas administrativas de 20 empresas de palma y una de níquel. Sin embargo, no está claro el uso de ese dinero ni el destino final de las plantaciones y minas incautadas. Una regulación presidencial no especifica un sistema detallado para la gestión posterior.

La restauración ecológica, en un segundo plano

Observadores señalan que la recuperación de los ecosistemas forestales ha sido marginada. Gran parte de la tierra incautada se ha transferido a la empresa estatal de palma PT Agrinas Palma Nusantara, que gestiona 1,7 millones de hectáreas. Solo una fracción menor se ha destinado oficialmente a restauración forestal.

Riesgo de conflictos por la tierra

La ausencia de un plan claro aumenta el riesgo de nuevos conflictos sociales. La transferencia de tierra a la empresa estatal sin verificar superposiciones con territorios consuetudinarios es una preocupación. La fuerza de tarea, de composición militar, afirma que el objetivo es la tierra convertida ilegalmente, no las plantaciones comunitarias.

Antecedentes de una ofensiva legal

La campaña se basa en una regulación presidencial de 2025 que permite la recuperación de tierras forestales usadas ilegalmente. El presidente Prabowo ha declarado que esta incautación es solo el inicio y que el gobierno podría tomar entre 4 y 5 millones de hectáreas más este año.

Cierre: Una reforma pendiente de justicia

Las implicaciones de la campaña dependen de la transparencia y la participación civil en la gestión de las tierras incautadas. Organizaciones exigen que la reforma de la gobernanza del aceite de palma no sea solo una redistribución de poder, sino que priorice la justicia para las comunidades y la restauración ambiental. La tarea de la fuerza de tarea se considera incompleta sin la recuperación de los ecosistemas.

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