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Un cohete noruego de investigación casi desencadena una guerra nuclear en 1995

En 1995, el presidente ruso Borís Yeltsin activó por primera vez el maletín nuclear tras confundir un lanzamiento científico noruego con un ataque. La crisis, que duró una hora, se desactivó al confirmarse el carácter pacífico del cohete lanzado para estudiar la aurora boreal.

Representación de un cohete en el cielo nocturno.
Representación de un cohete en el cielo nocturno. / Alamy / BBC

Cohete meteorológico noruego activa el maletín nuclear ruso en 1995

El presidente ruso Borís Yeltsin activó por primera vez el maletín nuclear tras confundir un lanzamiento científico noruego con un ataque. El 25 de enero de 1995, un cohete para estudiar la aurora boreal fue detectado por los radares rusos como una amenaza potencial hacia Moscú.

Una hora al borde del precipicio

La alerta se activó en estaciones de radar del norte de Rusia. El objeto, lanzado desde la costa noruega, seguía una trayectoria balística alta. Los técnicos militares sabían que un misil desde esa zona podía alcanzar la capital rusa en 15 minutos. La información escaló hasta Yeltsin, quien consultó con sus asesores sobre una posible retaliación.

Desactivación de la crisis

La agencia de noticias Interfax corrigió su informe inicial a las 14:52 GMT. Aclaró que el cohete había aterrizado en territorio noruego. Noruega confirmó el carácter pacífico del lanzamiento, parte de un programa de investigación civil en el archipiélago de Svalbard. El artefacto cayó en el mar cerca de Spitzbergen, sin entrar en espacio aéreo ruso.

Un aviso que no llegó

La advertencia diplomática noruega no fue recibida por los mandos militares rusos pertinentes. Noruega había notificado el lanzamiento a través de su ministerio de Asuntos Exteriores el 14 de diciembre de 1994 a todas las naciones concernidas, incluida Rusia. El científico Kolbjørn Adolfsen señaló que este fue el primer cohete de la aurora boreal en alcanzar una altitud de 908 millas.

Repercusión y escepticismo

El incidente causó agitación en los mercados monetarios mundiales y una hora de desinformación entre periodistas y gobiernos. En Rusia, algunas fuentes de defensa sugirieron a Interfax que el lanzamiento pudo ser una prueba de sus sistemas de alerta temprana. Cinco días después, Rusia atribuyó el evento a un malentendido y exoneró a Noruega de cualquier culpa.

Un cierre con implicaciones duraderas

El evento demostró cómo un fallo de comunicación puede llevar al borde del conflicto nuclear. Aunque algunos expertos, como el ruso Vladimir Dvorkin, restaron peligro al alerta, un exfuncionario de la CIA lo calificó como el momento más peligroso de la era de los misiles nucleares. El incidente sigue siendo un recordatorio de los riesgos en la era post-Guerra Fría.

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