Sector turístico de Tarija rechaza el alza de tarifas aéreas de BoA
La Cámara Hotelera y la Asociación de Operadores de Turismo Receptivo de Tarija rechazan el incremento tarifario de la ATT. Argumentan que encarece el acceso, reduce la llegada de visitantes y perjudica a la economía regional, afectando hoteles, consumo y empleo.
Sector turístico de Tarija rechaza el alza de pasajes aéreos de la ATT
La Cámara Hotelera y la Asociación de Operadores de Turismo Receptivo de Tarija rechazaron el incremento tarifario dispuesto por la ATT. La Autoridad de Regulación y Fiscalización de Telecomunicaciones y Transportes (ATT) fijó nuevos precios para vuelos a Tarija, lo que según los empresarios afectará negativamente al turismo y la economía regional.
Impacto directo en la cadena económica
La representante de la Cámara Hotelera de Tarija (CHT), Patricia Vargas, afirmó que las nuevas tarifas encarecen el acceso, reducen la llegada de visitantes y restan competitividad. Vargas señaló que esto impactará en la ocupación hotelera, el consumo local, el empleo y la inversión.
Un llamado a la competencia aérea
La presidenta de la Asociación de la Cámara de Operadores de Turismo Receptivo de Tarija (ACOTUR), Fabiola Mejía, exigió abrir los cielos para lograr tarifas accesibles. Mejía sostuvo que Tarija es la más perjudicada por tener las tarifas más altas y vinculó el alza al incremento en el precio del combustible.
La justificación regulatoria del incremento
La ATT fundamentó la decisión en el alza del precio del Jet Fuel nacional, que pasó de Bs 2.77 a Bs 10.74 el litro al eliminarse su subvención. Este ajuste se aplica a las rutas La Paz-Tarija (Bs 1.158), Santa Cruz-Tarija (Bs 963) y Cochabamba-Tarija (Bs 877), incluyendo tasas aeroportuarias.
Un precedente de alza y sus repercusiones
El sector turístico tarijeño advierte que el aumento, en un contexto donde BoA es el único operador, desincentivará el turismo interno, incluyendo la realización de eventos y congresos en la región.
El cierre: implicaciones para la reactivación
La medida regulatoria genera tensión entre el sector aeronáutico y el turístico, planteando un desafío para la reactivación económica regional que, según los empresarios, tiene en el turismo un motor clave.