Fallece el artista plástico y pionero cruceño Vicente ‘Tito’ Kuramotto
Vicente ‘Tito’ Kuramotto, maestro plástico fundamental para el desarrollo del arte en Santa Cruz, falleció este 27 de enero. Con más de 60 años de trayectoria, su obra en óleo, grabado y escenografía perdura en instituciones de la ciudad.
Fallece el artista Vicente ‘Tito’ Kuramotto, pionero del arte cruceño
El maestro plástico, de más de seis décadas de trayectoria, falleció este 27 de enero. Kuramotto fue una figura fundamental en el desarrollo del arte en Santa Cruz, destacando en técnicas como el óleo sobre lienzo. Su obra, que incluye pinturas, grabados y escenografías, está presente en instituciones de la ciudad.
Una vida dedicada al arte y la enseñanza
Vicente ‘Tito’ Kuramotto desarrolló una carrera prolífica de más de 60 años. En 1958 participó en una de las primeras exposiciones del siglo XX en el Club Social de Santa Cruz, junto a artistas como Armando Jordán y Herminio Pedraza. Su estilo transitó por diversas técnicas y estilos, aunque se mantuvo fiel al óleo. En sus últimos años, ofrecía clases gratuitas al aire libre en la plaza del colegio Británico.
Los últimos años y su legado
Tras la muerte de su esposa, Teresa, Kuramotto redujo sus apariciones públicas. En 2024 acudió al 50 aniversario del Taller de Artes Visuales, que dirigió, y recibió un homenaje de la Secretaría Municipal de Cultura. Su obra más reciente, un toborochi de seis metros, es visible en su perfil de Facebook. Dejó una producción extensa, con obras en bancos, fundaciones y universidades.
Antecedentes: Una entrevista reveladora
Hace diez años, en una entrevista para EL DEBER, Kuramotto declaró que pintaría «hasta el final de su vida lo que yo quiero», rechazando los encargos. Reveló que guardaba unas 250 obras sin vender por falta de compradores. En su casa tenía un altar con un cuadro de su esposa fallecida, cuyo perfume conservaba.
Cierre: El fin de una era artística
El fallecimiento de Kuramotto cierra un capítulo en la historia del arte de Santa Cruz. Su partida deja un vacío en la comunidad cultural, donde era considerado un maestro y pionero. Su trayectoria, que incluyó una beca de la Fundación Patiño para estudiar en París en los años 70, marcó el desarrollo de las artes plásticas en la región.