La UE acelera el impuesto digital para gravar a las grandes tecnológicas
Varios países de la UE ya aplican un Impuesto sobre Servicios Digitales (DST) ante la lentitud del acuerdo global de la OCDE. Estos gravámenes, que pueden llegar al 7.5%, buscan que las grandes tecnológicas tributen donde obtienen beneficios. La recaudación estimada para 2026 superaría los 37.000 millones de euros.
La UE acelera el impuesto digital por el vacío fiscal de las grandes tecnológicas
Varios países europeos ya aplican un Impuesto sobre los Servicios Digitales (DST). La economía digital plantea retos a los sistemas fiscales, ya que las normas actuales suelen requerir una presencia física para tributar. Esto permite a grandes multinacionales digitales obtener beneficios en países donde no tienen establecimientos.
Países europeos implementan el gravamen
Mientras el acuerdo global de la OCDE avanza con lentitud, varias naciones europeas han establecido sus propios DST. Francia, España, Italia, Austria, Dinamarca, Hungría, Polonia y Portugal lo han introducido dentro de la UE. El Reino Unido, Suiza y Turquía también cuentan con impuestos similares. Otros países como Bélgica, Chequia o Eslovaquia han anunciado planes para implantarlo.
Tipos y alcance del impuesto
Los tipos del DST varían, situándose por término medio entre el 3% y el 5%. Hungría aplica el más alto, un 7.5%. Estos impuestos se aplican principalmente a la publicidad en línea, pero algunos países también gravan la venta de datos y los servicios de intermediación digital.
Una recaudación con gran potencial
Un informe del Centro de Estudios de Políticas Europeas (CEPS) estima que un DST del 5% podría haber recaudado unos 11.900 millones de euros en la UE en 2020. Para 2026, la cifra podría ascender a 37.500 millones, lo que equivaldría aproximadamente al 18.8% del presupuesto de la UE de 2025. La recaudación crece: Francia ingresó 680 millones en 2023.
Antecedentes: Un marco fiscal desfasado
Las normas fiscales actuales presuponen una presencia física, por lo que los beneficios de las actividades digitales a menudo eluden la contribución en los países donde están los consumidores. La Comisión Europea señala la importancia de que todos los sectores paguen su parte justa.
Cierre: Tensión comercial y marco global
Los DST afectan principalmente a empresas con sede en Estados Unidos, lo que ha generado tensión y amenazas arancelarias desde la Administración Trump. En paralelo, la OCDE coordina negociaciones con más de 140 países para actualizar el sistema fiscal internacional mediante el ‘Pilar Uno’, que obligaría a grandes multinacionales a pagar impuestos donde están sus consumidores.