Mineros bolivianos celebran Carnaval con el descenso del Tata Q’ajcha en Potosí
Miles de mineros bolivianos participaron en la procesión del Cristo crucificado, el Tata Q’ajcha, desde el Cerro Rico. Es el acto central del Carnaval Minero, tradición Patrimonio Cultural de Bolivia que aspira a ser reconocida por la UNESCO.
Mineros descienden al Tata Q’ajcha en el Cerro Rico por el Carnaval de Potosí
Miles de mineros bolivianos participaron este sábado en el descenso del Cristo crucificado o Tata Q’ajcha desde el Cerro Rico de Potosí. Esta procesión es la actividad central del Carnaval Minero, una tradición declarada Patrimonio Cultural de Bolivia que busca el reconocimiento de la UNESCO.
Una procesión con sello cooperativo
El principal dirigente de la Federación Departamental de Cooperativas Mineras (FEDECOMIN) de Potosí, Oscar Chavarría, declaró que en esta ocasión participaron 60 cooperativas. Los mineros bailan portando sus cascos adornados y replican gestos de su trabajo dentro de la mina durante el recorrido.
Fusión de creencias y tradiciones
El evento mezcla la religiosidad católica con deidades indígenas asociadas al interior de la mina. El recorrido culmina en la ciudad de Potosí, donde la imagen del Tata Q’ajcha destaca junto a la Virgen de la Candelaria.
El ciclo completo del Carnaval Minero
Los historiadores locales sostienen que el Carnaval Minero es un ciclo que dura alrededor de un mes. Incluye el domingo de ‘vitichi’ con los primeros rituales, la bajada del Tata Q’ajcha, la posterior T’ikachada y ch’alla, que consiste en decorar los sitios de trabajo minero.
Un cierre de agradecimiento
El ciclo culmina el lunes de carnaval con una ceremonia de agradecimiento a la Pachamama o Madre Tierra. Esta ch’alla se realiza en el lugar de la maquinaria y las herramientas de trabajo mineras.
Raíces históricas de la festividad
El Carnaval Minero une tradiciones de la época precolombina, el catolicismo adoptado en la colonia y la práctica de la mita, el trabajo obligatorio impuesto principalmente en el Cerro Rico de Potosí. A esto se suman elementos del ciclo agrícola y el trabajo minero contemporáneo.
Proyección de una tradición patrimonial
La celebración, declarada Patrimonio Cultural de Bolivia en 2013, busca ahora el reconocimiento internacional por parte de la UNESCO. El evento muestra la convivencia de manifestaciones culturales y religiosas propias de la identidad potosina.