São Paulo registra mínimos históricos en robos, pero la violencia aumenta en barrios ricos
Los robos en el estado de São Paulo alcanzaron en 2025 su nivel más bajo en 25 años, con un descenso del 16,7%. Sin embargo, esta cifra global oculta incrementos de hasta el 35,5% en nueve barrios adinerados, un fenómeno vinculado al desplazamiento de la delincuencia y al auge del cibercrimen.
Robos en São Paulo caen a mínimo en 25 años, pero aumentan hasta un 35,5% en barrios ricos
161.310 robos en el estado de São Paulo en 2025, un 16,7% menos que el año anterior. Sin embargo, nueve barrios adinerados registraron incrementos de hasta el 35,5%. La paradoja se explica por el desplazamiento de la delincuencia y el auge de la ciberdelincuencia vinculada a los teléfonos robados.
Un mapa del crimen que se redibuja
Mientras el gobierno estatal celebra el mínimo histórico en 25 años, zonas como Tatuapé sufrieron un aumento del 35,5%. La explicación de las autoridades apunta a una relocalización de los delincuentes. La instalación de 40.000 cámaras con reconocimiento facial en el centro llevó a los ladrones a trasladar su actividad a suburbios más acomodados, donde los robos de teléfonos móviles representan el 87,4% del total.
Del robo físico al fraude digital
El teléfono robado es ahora la puerta de entrada a un fraude masivo. Estas redes generaron 28 millones de casos de estafa con el sistema Pix en 2025 en todo Brasil. El país es el segundo del mundo en ciberataques, con 1.379 intentos cada minuto. La policía también reporta robos específicos de medicamentos como Ozempic, que se revenden en el mercado negro.
La otra estadística: violencia policial y feminicidios
La oposición política subraya datos que contrarrestan la narrativa de seguridad. En 2025, la policía mató a 834 personas, un aumento anual por tercer año consecutivo. Los feminicidios alcanzaron un récord de 270 víctimas. El 64% de las personas muertas por la policía eran negras, un grupo que constituye el 34,6% de la población.
El debate sobre lo que significa «seguridad»
Carolina Ricardo, del Instituto Sou da Paz, señala que, aunque bajan los números totales, los robos actuales implican más violencia y uso de armas de fuego. Las redes criminales han ganado en sofisticación. La paradoja de São Paulo plantea una pregunta fundamental sobre quiénes son los que realmente experimentan mayor seguridad.
Una lección para las ciudades globales
El caso de São Paulo muestra los límites de las estrategias basadas principalmente en vigilancia tecnológica. Los criminales se reubican, sus métodos evolucionan y las estadísticas generales pueden oscurecer realidades complejas. La lección es que la reducción de cifras agregadas no equivale necesariamente a una mejora uniforme de la seguridad para todos los ciudadanos.