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Hogares pobres queman plástico como combustible en el Sur Global, según estudio

Un estudio en Nature Communications revela que el 16% de encuestados en 26 países quema plástico en casa. La práctica, impulsada por la pobreza energética, libera toxinas peligrosas para la salud y el medio ambiente.

Residuos plásticos y otros en una estufa de cocina en Guatemala.
Residuos plásticos y otros en una estufa de cocina en Guatemala. / Lisa Thompson / Mongabay

Estudio alerta del aumento de quema de plástico doméstico como combustible en países pobres

Un tercio de los informantes en 26 países del Sur Global conocen hogares que queman residuos plásticos. Una nueva investigación revela que esta práctica, impulsada por la pobreza energética y la falta de gestión de residuos, supone un riesgo para la salud y el medio ambiente.

Una práctica extendida y subestimada

La investigación, publicada en Nature Communications, entrevistó a más de 1.000 informantes clave en áreas urbanas de África, Asia y América Latina. El 16% de los encuestados declaró haber quemado plástico en su propio hogar. Bishal Bharadwaj, autor principal, señala que el problema ha sido pasado por alto al ocurrir en barrios marginales.

Motivaciones y diferencias regionales

Los hogares recurren a esta práctica como iniciador de fuego, combustible secundario o por falta de alternativas para desechos. Se queman bolsas, envases y botellas. La prevalencia es mayor en el África subsahariana, mientras en el sudeste asiático predomina la quema para reducir basura.

Antecedentes: Un problema global en crecimiento

Expertos ya advirtieron que la quema al aire libre de plástico es un «problema de salud global urgente». Esta nueva investigación aporta datos detallados sobre su integración en las prácticas energéticas domésticas en comunidades urbanas pobres.

Implicaciones para la salud y el medio ambiente

La quema de plásticos libera toxinas como dioxinas, furanos y PFAS, vinculadas a problemas respiratorios, cáncer y daños inmunológicos. Estos compuestos pueden persistir en el ambiente y entrar en la cadena alimentaria. Los autores reclaman más estudios sobre impactos en salud y emisiones, así como soluciones que aborden la desigualdad urbana y ofrezcan alternativas.

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