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Dispositivos de pesca de atún abandonados contaminan la Reserva Marina de Galápagos

Dispositivos de pesca atunera abandonados, conocidos como FADs, invaden la Reserva Marina de Galápagos. Dañan corales, enredan y matan fauna protegida como tiburones y tortugas, y suponen un desafío de limpieza y regulación a gran escala.

Un dispositivo de agregación de peces (FAD) varado en un arrecife de las Islas Galápagos.
Un dispositivo de agregación de peces (FAD) varado en un arrecife de las Islas Galápagos. / Autor no disponible / Mongabay

Dispositivos de pesca de atún abandonados contaminan la Reserva Marina de Galápagos

277 dispositivos de agregación de peces (FADs) han sido reportados dentro de la reserva desde 2017. Estos artefactos, utilizados por flotas atuneras industriales, se abandonan o pierden en el mar y las corrientes los arrastran a esta área protegida de Ecuador.

Un problema a gran escala para la vida marina

Los FADs son plataformas flotantes con redes y una boya satelital. Atraen a los atunes para una pesca más eficiente, pero cuando se pierden se convierten en un peligro. Investigadores como Inti Keith de la Fundación Charles Darwin encuentran regularmente tiburones, tortugas y lobos marinos enredados en las redes, a menudo muertos. Además, los dispositivos dañan los arrecifes de coral y sueltan plástico al degradarse.

El origen del flujo y la dificultad del rastreo

La Comisión Interamericana del Atún Tropical (CIAT) regula la pesca en el Pacífico oriental. No limita el número de FADs que un barco puede desplegar, solo las boyas activas (340 por embarcación). Esto resulta en decenas de miles de despliegues anuales. Ecuador es uno de los principales contribuyentes. No existe un sistema único para rastrear los FADs que entran en Galápagos, por lo que la cifra real es muy superior a los 277 documentados.

Esfuerzos de limpieza y sus limitaciones

El consorcio atunero TUNACONS, junto al Parque Nacional Galápagos (PNG), tiene un programa de recuperación que paga a pescadores artesanales por recoger FADs. En tres años han recuperado unos 60. Sin embargo, este número es una fracción del total que está a la deriva. El programa solo recupera FADs de las flotas asociadas a TUNACONS. Alberto Andrade, de la organización Frente Insular, considera que este modelo es insostenible y deja mucho «equipo fantasma» en el mar.

La búsqueda de soluciones preventivas

Las autoridades buscan soluciones en origen. Jenifer Suárez, del PNG, explica que recuperar un FAD puede costar 1.000 dólares y es logísticamente complejo. Una línea de trabajo, con la Fundación Charles Darwin, consiste en mapear las corrientes oceánicas para predecir hacia dónde derivarán los FADs. El objetivo es que la CIATTC pueda regular los despliegues en zonas cuyas corrientes lleven los artefactos a la reserva.

Regulación futura y responsabilidad

La CIAT ha establecido nuevos plazos: usar diseños de FADs no enredables desde 2025, parcialmente biodegradables desde 2026 y totalmente biodegradables para 2029. También se discute crear un registro formal de FADs para monitorearlos mejor. No obstante, expertos como Dana Zambrano subrayan que para que esto funcione debe haber una supervisión fuerte y obligatoria. El PNG espera poder desarrollar un sistema para que los propietarios de los FADs paguen cuando sus dispositivos contaminen la reserva.

Un desafío de alcance regional

El problema trasciende Galápagos. Leonardo García, del PNG, señala que es un asunto global. El parque espera cooperar con el Corredor Marino del Pacífico Oriental Tropical, una iniciativa intergubernamental de varios países, para abordar el problema de los FADs abandonados a una escala más amplia. La solución requiere de una acción coordinada regional y de una mayor responsabilidad por parte de la industria atunera.

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