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Jeff Bezos lanza su proyecto Leo y rompe el monopolio satelital de Elon Musk

Jeff Bezos inicia el despliegue de la constelación de satélites Leo de Amazon, ofreciendo internet a miles de millones y rompiendo el dominio de Starlink. La competencia acelera la saturación orbital y extiende la rivalidad a la carrera lunar.

El cohete Ariane 5 despega desde el Centro Espacial de Guayana en Kourou.
El cohete Ariane 5 despega desde el Centro Espacial de Guayana en Kourou. / Reuters / Clarín

Bezos lanza satélites Leo y rompe monopolio espacial de Musk

Jeff Bezos inicia el despliegue de su constelación de satélites Leo desde el Centro Espacial Guayanés. El proyecto de Amazon busca ofrecer internet a más de 2.500 millones de usuarios. Este lanzamiento quiebra el monopolio que Elon Musk mantenía en órbita con su red Starlink.

Una nueva competencia en la órbita terrestre

El lanzamiento hace ingresar a Amazon en el mercado estratégico de las telecomunicaciones espaciales. Hasta ahora, la megaconstelación Starlink de SpaceX, propiedad de Elon Musk, contaba con 8.366 satélites activos. La carrera reduce la brecha digital, pero contribuye a la saturación de la órbita.

La escala del desafío espacial

Actualmente hay 13.026 satélites activos alrededor del planeta. Un estudio de la NASA advierte que la competencia podría llevar a tener entre 500.000 y un millón de satélites para 2030. China, con 1.102 activos, planea desplegar otros 27.000 con sus proyectos Gouwang y Qianfan.

La Luna como otro campo de batalla

La rivalidad se extiende más allá de la órbita terrestre. Bezos y Musk compiten por devolver al hombre a la Luna a través de sus compañías Blue Origin y SpaceX, respectivamente. Los vehículos de SpaceX ya forman parte de la estrategia lunar estadounidense, y Bezos anunció que centrará los esfuerzos de Blue Origin en ese mismo objetivo.

Europa, a la espera de su autonomía

Europa marcha detrás en esta carrera. Depende de firmas estadounidenses para comunicaciones, vigilancia e inteligencia, una dependencia evidenciada durante la guerra en Ucrania. El continente prevé inaugurar su programa IRIS2 con 300 satélites, pero no hasta 2030.

Un cielo cada vez más congestionado

El despliegue masivo de constelaciones privadas y estatales convierte a los satélites inactivos en basura espacial. Esta situación impide el seguimiento de observaciones científicas y plantea un desafío de gestión y sostenibilidad en el espacio.

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