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Los ataques con drones ucranianos transforman la vida cotidiana en la ciudad rusa de Vorónezh

La ciudad rusa de Vorónezh, cercana al frente, vive transformada por ataques con drones ucranianos y masivo reclutamiento militar. Sus habitantes relatan miedo e incertidumbre en una realidad marcada por sistemas antiaéreos y propaganda bélica.

Un dron de las fuerzas ucranianas.
Un dron de las fuerzas ucranianas. / EFE / Agencia AFP

Los drones cambian la vida en Vorónezh tras cuatro años de guerra

Los ataques con drones ucranianos y el reclutamiento militar han alterado la vida en la ciudad rusa de Vorónezh, situada a unos 500 kilómetros al sur de Moscú y más cerca del frente ucraniano. La región es una de las más atacadas desde el aire.

Un paisaje transformado por el conflicto

La ciudad muestra sistemas antiaéreos en sus accesos y murales en honor a los soldados caídos. Los carteles de reclutamiento ofrecen 2,5 millones de rublos por alistarse, una suma que ha ayudado a Rusia a mantener una ventaja en efectivos. El año pasado se alistaron 422.000 personas.

El miedo y la incertidumbre de los civiles

Para los habitantes, la nueva realidad es “aterradora”. Un ciudadano, Roman, relata que se despierta “a menudo por las explosiones”. Liudmila, de 64 años, busca a su hijo, desaparecido en combate hace cuatro meses, y colabora como voluntaria cosiendo equipo de camuflaje.

Antecedentes: Una ciudad en la línea de fuego

Vorónezh, una ciudad de un millón de habitantes, está más cerca de la línea del frente en el este de Ucrania que de Moscú. Los frecuentes ataques con drones ucranianos en represalia y los anuncios de reclutamiento del ejército han cambiado la vida diaria desde el comienzo de la invasión hace cuatro años.

Cierre: Repercusión y disidencia silenciada

La comisionada rusa para los derechos humanos, Tatiana Moskalkova, confirmó que la región es de las más atacadas. Mientras, el activismo antibélico está prohibido. Un artista conocido como Noi colocó placas con mensajes de paz, que han sido retiradas, excepto una en la calle de la Paz de Vorónezh.

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