Santa Cruz de la Sierra celebra 465 años destacando su plaza y Cristo Redentor
La ciudad más poblada de Bolivia celebra su aniversario. Los espacios emblemáticos de la plaza 24 de Septiembre y el monumento al Cristo Redentor son analizados como núcleos de cohesión social y construcción de ciudadanía a lo largo de la historia.
Santa Cruz cumple 465 años con la plaza 24 de Septiembre y el Cristo Redentor como ejes
La ciudad más habitada de Bolivia, con una población metropolitana que supera los 2,3 millones, celebra su aniversario. La plaza 24 de Septiembre y el monumento al Cristo Redentor se analizan como espacios centrales de cohesión social y construcción de ciudadanía.
El corazón histórico: plaza 24 de Septiembre
La plaza, marcada en 1595 tras el último traslado de la ciudad, es el escenario principal de la vida pública. El historiador Bismark Cuéllar señala que por allí pasaron protestas, cabildos, golpes de Estado y rituales ciudadanos. Sarita Mansilla, secretaria municipal de Cultura, la define como el «almacorazón» de la ciudad, un espacio que funciona como escuela cívica y termómetro social. En 2025, unas 42.000 personas participaron allí en la Larga Noche de Museos.
Un símbolo moderno: el Cristo Redentor
Inaugurado en 1961, el monumento de 7,5 metros del artista Emiliano Luján delimitó la ciudad y se convirtió en un referente urbano. Bismark Cuéllar destaca que marcó «un antes y un después». Con el tiempo, dejó de ser solo un hito religioso para convertirse en un espacio de reunión masiva y cabildos donde «cabemos todos», funcionando también como termómetro político y social.
De la fundación a la identidad construida
La ciudad fue fundada en 1561 por Ñuflo de Chaves y sufrió dos traslaciones antes de asentarse en su ubicación actual en 1595. Este movimiento moldeó una cultura de adaptación, mezcla y construcción de pertenencias. La estructura urbana, organizada en cuadrícula alrededor de la plaza central, no fue «al azar», según Mansilla, sino heredada de la planificación española.
Espacios vivos para la convivencia futura
La revalorización de ambos sitios se plantea como una apuesta por sostener la conversación pública y reforzar la convivencia. Mansilla aterriza esto en acciones cotidianas como no botar basura y cuidar los espacios comunes. La funcionaria afirma que «la identidad no se hereda, se construye», y que estos escenarios siguen siendo lugares donde se discute, celebra y aprende a convivir.