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Niño futbolista lucha por su vida tras perder las piernas en accidente aéreo en El Alto

Rubén Marcelo, de 12 años, perdió ambas piernas tras el impacto del Hércules C-130 contra un minibús. Sobrevivió al siniestro que causó 24 fallecidos, incluidos su madre y hermano, y permanece en estado crítico en el Hospital del Norte.

Minibús aplastado tras el impacto del avión Hércules C-130 en El Alto.
Minibús aplastado tras el impacto del avión Hércules C-130 en El Alto. / APG / EL DEBER

Niño de 12 años lucha por su vida tras accidente aéreo del Hércules C-130 en El Alto

Rubén Marcelo, de 12 años, perdió ambas piernas en el accidente. El avión Hércules C-130 de la FAB impactó contra un minibús el 27 de febrero, causando 24 fallecidos. El menor se encuentra en la UTI del Hospital del Norte.

Un sueño futbolístico truncado

Rubén Marcelo soñaba con llegar a la selección boliviana y ya ganaba dinero jugando como defensa en torneos locales. Viajaba en el minibús con su hermano Misael, de 10 años, y su madre, Guillermina Murga Quispe, quienes fallecieron. Solo dos pasajeras sobrevivieron en el vehículo que transportaba a diez personas, siete de una misma familia.

La respuesta institucional y las investigaciones

El presidente Rodrigo Paz y la primera dama, María Elena Urquidi, visitaron a los heridos. Urquidi mencionó la posibilidad de gestionar un traslado al exterior para el tratamiento de Rubén. Se han abierto cinco investigaciones paralelas: una junta militar, la empresa fabricante, la aseguradora, la empresa de transporte de valores y la Fiscalía, que indaga al piloto como principal sindicado.

Antecedentes del accidente

El siniestro ocurrió cerca de las 18:15 del 27 de febrero. El minibús circulaba por la avenida Costanera, una zona que antiguamente formaba parte del terreno del Aeropuerto Internacional de El Alto. Según la defensa del piloto, Erick Rojas, la pista estaba congelada y la torre de control no habría informado de esta condición, lo que impidió frenar la aeronave.

Cierre: Una familia destrozada y un futuro incierto

Marcial Pérez, el padre, enterró a su esposa y a su hijo menor y ahora aguarda en el hospital. Las implicaciones son médicas, legales y familiares. Mientras avanzan las pesquisas, el pronóstico del niño, cuyas manos y cadera también resultaron afectadas, sigue siendo reservado. El caso pone el foco en las víctimas civiles de la tragedia aérea.

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