Trump exige una «rendición incondicional» de Irán y descarta acuerdos
Donald Trump declara que solo aceptará una «rendición incondicional» de Irán para cualquier acuerdo, estrechando el margen para una solución negociada en el séptimo día de conflicto en el Golfo Pérsico.
Trump exige rendición incondicional de Irán para cualquier acuerdo
El presidente de EE.UU., Donald Trump, declaró que solo aceptará una «rendición incondicional» de Irán. Esto ocurre en el séptimo día de conflicto en el Golfo Pérsico. Su mensaje responde a declaraciones previas del presidente iraní, Masud Pezeshkian, quien habló de esfuerzos de mediación internacional.
Un ultimátum desde las redes sociales
Donald Trump utilizó su cuenta en Truth Social para emitir el ultimátum. Afirmó que, tras una rendición y la elección de un nuevo líder «aceptable», EE.UU. y sus aliados trabajarían para recuperar económicamente al país. El mensaje terminó con el lema «¡Hagamos a Irán grande de nuevo (MIGA)!».
La posición iraní ante la mediación
Horas antes, el presidente iraní, Masud Pezeshkian, reconoció que «algunos países han iniciado esfuerzos de mediación». Aseguró el compromiso de Irán con una paz duradera, pero advirtió que la mediación debe dirigirse a quienes «encendieron el fuego de la confrontación», en alusión a Israel y EE.UU.
Llamados internacionales a la desescalada
El alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, instó a los Estados implicados a adoptar medidas para desescalar el conflicto. Pidió dar una oportunidad a la paz y que otros Estados exijan a las partes que «den marcha atrás».
Antecedentes del conflicto
Las declaraciones se producen en el séptimo día de guerra en el Golfo Pérsico, un conflicto lanzado por Israel y Estados Unidos contra Irán el pasado día 28. Varias voces internacionales han llamado a la desescalada en las últimas horas.
Implicaciones del ultimátum
La exigencia de rendición incondicional por parte de Trump estrecha el margen para una solución negociada. La postura contrasta con los llamamientos de la ONU y deja la iniciativa de mediación internacional en un punto muerto, condicionada a un cambio de liderazgo en Teherán.