Exfuncionario denuncia que Bolivia regaló 450 millones de dólares a Cuba
Erick Foronda acusa a los gobiernos de Evo Morales y Luis Arce de transferir más de 450 millones de dólares a Cuba mediante programas de cooperación opacos, que incluirían pagos por brigadas médicas y cesión de información sensible.
Foronda denuncia que Bolivia entregó 450 millones de dólares a Cuba
Erick Foronda acusa a los gobiernos de Evo Morales y Luis Arce de transferir más de 450 millones de dólares a Cuba mediante programas de cooperación. El conferencista afirma que estos fondos, sin transparencia, incluían pagos por brigadas médicas y becas.
Denuncia de despilfarro y entrega de información sensible
Erick Foronda califica las transferencias como un acto de flagrante despilfarro criminal con las reservas. Identifica una primera irregularidad: los acuerdos confidenciales incluyeron programas de cooperación en inteligencia. Sostiene que Morales y Arce entregaron a Cuba información estratégica de Bolivia, comprometiendo la soberanía y poniendo en riesgo a ciudadanos.
Los tres caminos de las transferencias financieras
Foronda detalla que el dinero se canalizó mediante tres vías: cuentas gubernamentales, cuentas de gobiernos departamentales o municipales, y el programa “Bolivia Cambia, Evo Cumple”. Califica a este programa de herramienta de lavado de dinero proveniente del narcotráfico y otras actividades del crimen internacional.
Antecedentes: La expulsión de 2019 y los hallazgos
En noviembre de 2019, la administración de Jeanine Áñez expulsó a 725 ciudadanos cubanos. El entonces ministro de Salud, Aníbal Cruz, detalló que de 702 supuestos médicos, solo 205 tenían título. En intervenciones a residencias cubanas se encontraron documentos incinerados y se detectó actividad política, de inteligencia y adulteración de gastos. Cruz calculó un gasto de 147 millones de dólares en 13 años.
Cierre: La exigencia de rendir cuentas y la presencia actual
Foronda exige que Morales, Arce y sus operadores rindan cuentas y afirma contar con documentación que respalda su investigación. Advierte que agentes de violencia política formados por Cuba se han incrustado en estructuras estatales y que una parte significativa permanece en ellas, lo que requiere, a su juicio, una limpieza completa.